Nuestra misión es proclamar el Reino de Dios y buscarlo ante todo (cf. Mt 6, 33). Constitución 11
Muy a menudo, las cartas de Eugenio a sus misioneros expresan este sentimiento:
vuestra maravillosa misión de dar a conocer a Jesucristo y extender su reino mientras camináis tras las huellas de los Apóstoles.
Carta al P. Semeria en Ceilán, 25 de enero de 1848, EO IV, n. 2.
Él anima a sus hijos oblatos en este ministerio:
Una de mis mayores alegrías es recibir sus cartas; el más mínimo detalle de lo que les preocupa me interesa y me conmueve. ¿Cómo podría ser insensible a los sufrimientos que están soportando para extender el Reino de Jesucristo y para responder a su hermosa vocación, que los ha llamado a la misión más meritoria que conozco? No hay duda de que estáis comprando almas al precio de vuestra propia sangre, vosotros, los primeros apóstoles de esas almas que Dios desea salvar por medio de vuestro ministerio. Si no hubierais estado vosotros para buscarlas hasta los confines de la tierra, ¿qué habría sido de ellas? Puedo comprender que el consuelo de ver a tantas criaturas hechas a imagen de Dios entrar en el redil de Jesucristo como resultado de vuestro cuidado por ellas es una gran recompensa por todos vuestros esfuerzos, un consuelo inefable; es esto lo que sostiene vuestro valor y, puedo deciros, suaviza el dolor que siento al estar separado de vosotros.
Carta al P. Maisonneuve en Red River, 13 de marzo de 1857, EO II n. 230