EL REINO «ES», NO «SERÁ».
Nuestra misión es proclamar el Reino de Dios y buscarlo por encima de todo (cf. Mt 6, 33). Constitución 11
Buscar y acoger el Reino de Dios en la propia vida exige un despojo de sí mismo con espíritu de pobreza. El Salvador hizo esto para que nos fuera posible
Jesús comenzó su primer sermón en el Monte de las Bienaventuranzas con la pobreza: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos». Dijo «es» y no «será» para mostrar que ya les pertenece, habiendo pagado el precio mediante el abandono de todo, como quien, al comprar alguna mercancía, la paga mientras aún permanece en manos del vendedor.
«Notas sobre la pobreza evangélica» de Eugenio, 1818-1821, EO XV, n. 150.
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