PUDE ESCUCHAR NUEVE MISAS SEGUIDAS, EN COMPLETA PAZ Y SIN SER MOLESTADO

El Papa había elegido a cuatro cardenales para estudiar la Regla que Eugenio presentó y darle su recomendación.  El 15 de febrero los cardenales se reunieron en la casa del Cardenal Pacca para elaborar su opinión final y entregarla al Papa.  Mientras eso sucedía, Eugenio pedía en la iglesia de Santa María en Campitelli, cruzando la calle de la casa del Cardenal.

“Tras decir la Santa Misa esta mañana, mi primera ocupación fue visitar al Cardenal Pedicini para informarle sobre mi conversación de ayer con el Cardenal Pallotta, y entregarle las notas que tomé en respuesta a algunas observaciones que me hizo. De ahí, me apresuré para ver al Cardenal Pacca y hacerle algunos comentarios antes de la llegada de los demás cardenales a su casa.  Informé a su Eminencia que estaría en la iglesia de Campitelli durante su reunión, por si acaso necesitaran y pudieran llamarme pronto, pues la iglesia se encuentra enfrente de su palacio.

Cuando iba saliendo, solicité me informaran cuando terminara la reunión, que fue exactamente lo que olvidaron hacer y pude escuchar nueve misas seguidas, en completa paz y sin ser molestado. ¿Bien, puedo decirlo?  Nunca me sentí tan en casa en una iglesia. Había decidido al entrar que pediría de todo corazón mientras los cardenales discutían nuestro asunto.  El tiempo me pareció corto.  Salí de la iglesia a la 1, cuando me di cuenta que me habían olvidado, pues no podía pensar que los cardenales pospusieran su almuerzo por tanto tiempo en un día ocupado.  Llegué a casa, almorcé rápidamente y pasé dos horas esta tarde trabajando con el Arzobispo Secretario sobre lo que decidieron en la reunión de esta mañana”.

Diario en Roma, Febrero 15, 1826

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