FUI RECIBIDO COMO UN EXTRANJERO INVASOR, AUNQUE TRAJERA EL BIEN ESPIRITUAL A LA CIUDAD Y TODA LA DIÓCESIS

En 1820 Eugenio y los Misioneros habían participado en una misión en toda la ciudad de Marsella.  Se les encomendaron las tres parroquias más pobres de la ciudad.

Marsella vio con indiferencia en tres de sus parroquias, las más pobres y pobladas, el servicio ofrecido por la congregación que fundé, durante la gran misión que hicimos junto con otros misioneros de fuera, que al parecer hicieron más ruido aunque no sé si lograron más fruto, en los barrios hermosos de la ciudad. Nuestro trabajo pasó inadvertido por los habitantes de San Lorenzo, de los Carmelitas y de San Víctor. Sin duda, la buena gente no fue insensible a nuestro celo, como nos lo demostraron durante nuestro ministerio

Tres años después, Eugenio llegó a vivir en la ciudad como Vicario General de su tío, el Obispo  Fortuné.

pero hay que creer que el resto de la ciudad renunció al reconocimiento, pues menos de tres años después todo había sido olvidado y fui recibido como un extranjero invasor, aunque trajera el bien espiritual a la ciudad y toda la diócesis.

Diario de Eugenio de Mazenod, Marzo 31, 1839, EO XX

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