NO SE TRATA DE UN ESPECTÁCULO

Una de las poderosas ceremonias de cada misión era la procesión penitencial realizada en forma dramática, para dar un inolvidable mensaje transformador.

Reitero, es por regla que el superior lleve la cruz en la procesión penitencial, después de haber hecho una pequeña exhortación en el púlpito para preparar a los fieles para este acto público de reparación. No se trata de un espectáculo, sino de un acto conforme al espíritu de la Iglesia y perfectamente adaptado a las circunstancias.

El superior llega a predicar la penitencia a un pueblo extraviado, llevándolo a esperar el perdón.

Pero hace falta una expiación. Toma sobre sí los pecados del pueblo a imitación de Jesucristo, a quien representa en medio de él… se ofrece como víctima a Dios

Carta a Bruno Guigues, Noviembre 5, 1877, EO IX núm. 652

El Oblato invitó a la gente a cargar sus pecados sobre él y verlo llevárselos, recreando el mensaje de Jesús.

“Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecadoy vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fueron ustedes sanados. 25 Pues ustedes andaban descarriados como ovejas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de sus almas.” (1 Pedro 2: 24-25)

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