“Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos.” (Juan 17: 26)
Con el Evangelio de hoy (Juan 17:20-26) concluímos la oración de Jesús en la Última Cena, en la que pidió por sus discípulos presentes y por todos los discípulos en el futuro: nosotros. La promesa de Jesús nos reconforta, al saber que con él en nosotros compartimos el amor de la Trinidad.
Al seguir luchando con los efectos de la pandemia y tratar de realizar un ajuste, tenemos la seguridad de nunca estar solos.
La Familia Mazenodiana celebra mañana la fiesta del Beato Joseph Gerard OMI. En su larga y difícil vida misionera en Sudáfrica, el amor imperecedero de Dios por él le sostuvo en forma constante. El amor con el que fue amado, es el mismo que prodigó a todos los encontraba a diario. Al final de su longeva vida, su testimonio fue:
El secreto para hacerse amar, es amar. Lo mismo para los basutos, los matabeles, incluso los infieles: al verlos, uno puede preguntarse, ¿qué hacer para convertirlos?
La respuesta está en todas las páginas del Evangelio: hay que amarlos, amarlos a pesar de todo, amarlos siempre.
Dios ha querido que se haga el bien al hombre amándolo. El mundo pertenece a quien lo ama más y se lo demuestra. (Beato Joseph Gerard)
En meses recientes hemos visto y experimentado en todo el mundo innumerables ejemplos heróicos de la expresión de este amor.