SEMANA SANTA: EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL NO NOS ALEJA DE LA CRUZ

La pandemia nos impide participar físicamente en las liturgias de la Semana Santa y los  Sacramentos.  ¡Qué experiencia de la Cruz tenemos y qué invitación para ver las cosas en forma diferente!

Desde la Cruz, nuestro Salvador nos recuerda que está presente cada vez que leemos las Escrituras y siempre que vivimos de forma consciente  esta promesa con alguien más: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).  Las personas que toman en serio esta promesa, REALMENTE tienen la presencia de Jesús entre ellos – aun cuando haya mucha distancia e incluso continentes de por medio.  Jesús prometió estar siempre presente de esta forma, si recordamos permitírselo.  Se trata de una forma de vivir la Cruz con quienes sufren hoy en día.

San Eugenio recordaba:

¿Puedo olvidar aquellas lágrimas amargas que la vista de la Cruz hizo brotar de mis ojos un Viernes Santo?

Diario de Retiro, Diciembre 1814, EO XV n 130

“¿Pero, cómo ir más a fondo en nuestra espiritualidad salvatoriana? Déjenme mencionar tres direcciones.   a) Aquel que es inspirado por San Eugenio no tiene miedo a la cruz. Como Oblatos miraremos abiertamente a Cristo sufriente y crucificado. Eso no se hace observando imágenes o películas, sino más bien leyendo las Escrituras, comunicándose con la presencia del Cristo en los sacramentos y observando la cara de nuestros hermanos y hermanas más pobres.”

W. Steckling OMI, Información OMI n. 462, Roma febrero 2007

“En ocasiones estamos tentados a ser la clase de cristiano que mantiene alejadas las heridas del Señor.  Aun así, Jesús desea que toquemos el sufrimiento humano, que toquemos la piel de los que sufren.  Espera que dejemos de buscar los nichos personales y colectivos que nos protegen de la vorágine del infortunio humano y en vez de ello entremos a la realidad de las vidas de otras personas y sintamos el poder de la ternura.  Cada vez que lo hacemos, nuestras vidas se vuelven maravillosamente complicadas y experimentamos de forma intensa lo que es ser una persona, ser parte de la gente.”

Papa Francisco, La Alegría del Evangelio, 270.

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