LE AMARÁN COMO A SU PADRE; SU PROTECTOR Y GUÍA

Así, para disipar cualquier temor que el Obispo pudiera tener acerca de la independencia de una congregación religiosa en su diócesis, Eugenio le asegura la relación que espera de los Oblatos con el obispo local de la diócesis en la que trabajan. 

Dependerán de usted como su obispo, le amarán  como a su padre, otorgándole de antemano  su agradecimiento y confianza, como su protector y guía.
 
Con certeza pondrán todo su empeño en secundar todos sus puntos de vista y complacerle, pues están educados desde hace mucho en la dependencia de los obispos, a quienes su Instituto les prescribe honrar muy especialmente, no “ad oculum servientes” (no sirviendo porque los miran), sino “propter conscientiam” (sino por conciencia), (Ef. 6,6). En una palabra, serán sus hombres; y aunque la Regla determine el régimen interno de su comunidad, en ello mismo encontrará que cumplen su voluntad, ya que usted no pide nada mejor que verlos vivir en una perfecta regularidad, conforme a lo que la Iglesia les pide, al aprobar sus Constituciones

Habiendo asegurado al Obispo que los Oblatos serían buenos cooperadores en su diócesis, concluye con el deseo de que pudiera olvidarse el problema de la impetuosidad de Dupuy y Dassy. 

He aquí, Monseñor, lo que Dios me inspira escribirle con toda sencillez. Con su palabra todo quedará subsanado.

Carta al Obispo Philibert de Bruillard de Grenoble, Agosto 18, 1834, EO XIII núm. 82

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