HACE 200 AÑOS: NOTA BENE – ¡TOMA NOTA!

Habiendo reflexionado sobre el daño causado a la Iglesia por los malos sacerdotes, Eugenio mete su pluma en el tintero y emprende una apasionada reflexión sobre la vocación del Misionero. NOTA BENE, escribe: ¡toma nota!

El texto que sigue es conocido por nosotros como “El Prefacio”, en la forma en que nosotros lo hemos recibido.

Eugenio intenta contrarrestar el estrago causado por los malos sacerdotes poniendo en alto el ideal de lo que es un sacerdote Misionero Oblato.

¡Qué fin más sublime que el de su Instituto!
Su fundador es Jesucristo, el mismo Hijo de Dios;
sus primeros padres, los Apóstoles.
Son llamados a ser los cooperadores del Salvador,
los corredentores del género humano;

Regla de 1818 Capítulo primero, §3. Nota Bene. Missions, 78 (1951) p. 15

Aquí, de una forma sucinta, está la semilla de la vocación del Misionero para todos aquellos que están llamados a vivir según el sueño de Eugenio.

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