LA VIDA DIARIA DE LOS JÓVENES ESTUDIANTES Y FUTUROS OBLATOS

Aunque no se trata de un pensamiento espiritual profundo, vemos un poco de la narrativa de Eugenio a su amigo Henri Tempier sobre la vida diaria en el seminario en Billens.

Están todos bien. Y de hecho sólo falta el vino, pues no es común para los habitantes y se bebe de vez en cuando en las visitas. En cuanto a lo demás, está bien. A diario comen sopa dos veces, un buen trozo de carne, un plato de col con tocino dulce muy agradable al gusto, al que se añade muy frecuentemente salchichas del país. Otras veces se les da un plato de nabos a la crema y queso para postre. Por la noche, con frecuencia cenan ternera. Por la mañana y por la tarde la sopa está hecha de queso derretido y suficiente pan. Por lo que ve, no es para quejarse.
Profesores y estudiantes trabajan bien, cumpliendo cada cual con su deber. Tienen clases de teología dogmática y moral, de filosofía, de elocuencia sagrada, de matemáticas, de literatura, clases de historia y geografía, sin contar el canto y las ceremonias. Imposible hacer lugar al alemán; el tiempo se hace corto. Las ocupaciones fueron bien repartidas, no desaprovechando un momento del día

Carta a Henri Tempier, Agosto 22, 1831, EO VIII núm. 401

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