ADMIRO ESE HERMOSO SENTIMIENTO

Jean Baptiste Honorat había sido superior de la casa en Nimes, pero los sucesos después de la Revolución de 1830 habían obligado a cerrar la casa y la salida de la comunidad. El gobierno no permitía la predicación de misiones parroquiales, por lo que el P. Honorat propuso un ministerio distinto, desligado a las misiones parroquiales.

Según lo esperaba, me escribió Honorât, pero no pienso responderle, pues pienso usted tiene contacto con él. Así pues, hágale saber mi opinión sobre su petición. Lleno de celo por la salvación de las almas, desea predicar a los pobres de pueblo en pueblo, convencido de que su ministerio no sería infructuoso, buscando únicamente la gloria de Dios y contentándose solo con recibir como retribución el pan de cada día.
Admiro ese hermoso sentimiento y no me sorprende; ese santo sacerdote está a la altura de todas las virtudes de su estado y es capaz de cualquier sacrificio 

Carta a Henri Tempier, Enero 20, 1831, EO VIII núm. 382

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