¡PERO ES EL SEÑOR DE TODO Y DE TODOS!

Dios quiere llevarnos por el camino de las pruebas y tribulaciones: aceptemos todo de su mano. Necesitamos afianzarnos bien a esos grandes principios, pues en este mismo momento una gran desgracia nos amenaza.

La “gran desgracia” era la enfermedad terminal del P. José Capmas, de quien Yvon Beaudoin nos comenta: “El Padre Capmas había ingresado al noviciado a los 39 años de edad. Había sido maestro de novicios por algunos meses y luego misionero en los Alpes y finalmente capellán de los soldados enfermos en el hospital (el “Lazaret”) en Marsella.”

Tai vez a esta hora nuestro querido P. Capmas haya dejado de existir. Hoy recibí una carta anunciándome que está gravísimo. Sin embargo, al momento de salir el correo había recobrado el conocimiento, aunque esa pequeña mejoría me deja pocas esperanzas. Vea si puedo estar tranquilo. ¡Y tengo que esperar tres días para tener noticias! Esas grandes penas las siento hasta el fondo del alma. Conoce a quien me refiero y sabe como yo, qué pérdida será para la Congregación si el Señor se lo lleva, ¡Pero es el Señor de todo y de todos!

Carta Jean Baptiste Mille, Enero 10, 1831, EO VIII núm. 379

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