Miren la Regla como nuestro código, a los superiores como a Dios, a los hermanos como a nosotros mismos en otros.
Carta a Hippolyte Guibert, Julio 29, 1830, EO VII núm. 350
La expresión “Miren… los superiores como a Dios” puede parecer sorprendente y tal vez nos sintamos tentados a pensar que es casi blasfema. Nuestra Regla de Vida actual aclara lo que Eugenio deseaba comunicar:
“Los superiores son un signo de la presencia del Señor, que está en medio de nosotros para animarnos y guiarnos.” CC&RR, Constitución 81
Los Misioneros Oblatos nacieron porque Dios deseó que existiéramos en la Iglesia. Eugenio nunca se apartó de la convicción de que Dios le había llamado y encomendado el carisma de su familia misionera. De esta forma, el superior de la comunidad debía ser visto como elegido para una función proveniente de Dios, representando y reflejando la presencia de Dios en ella.
“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mt 18:20)
Nuestra Regla de Vida continúa acerca del papel de los superiores de la comunidad:
Impulsan a sus hermanos a vivir de acuerdo con su vocación de Oblatos, al mismo tiempo que les ofrecen el apoyo que necesitan. A ellos incumbe, en un espíritu de corresponsabilidad, dirigir su comunidad, tomar las decisiones, alentar las iniciativas y poner en marcha los planes de acción en conformidad con el espíritu y las normas de las Constituciones y Reglas. Han de saber delegar su autoridad y confiar responsabilidades. CC&RR, Constitución 81.
Una pregunta: ¿verían los coordinadores de los nuestros diferentes grupos Mazenodianos una invitación a ser parte de ello en el ministerio con sus grupos? Me gustaría leer sus reacciones…