ME SIENTO COMO UN LEÓN QUE ROE SU CADENA, IMPOTENTE

Al restaurarse el reinado de los Bourbon en Francia, la Iglesia tuvo nuevamente la oportunidad de actuar con libertad. Sin embargo, muchos en Francia se incomodaron ante el vínculo cercano de la monarquía y la religión, temiendo retornar a la situación del Antiguo Régimen, que la Revolución había tratado de destruir.  Conocidos como los  “liberales”, este grupo comenzó a agitar buscando un cambio cuando Carlos X subió al trono en 1824. Para debilitar al rey, los liberales en el gobierno se enfocaron a la religión.  En 1828 habían pasado dos leyes que afectaban a la Iglesia directamente,  ambas ligadas a la educación. Con el regreso de la monarquía, los obispos habían recibido el control de la educación religiosa en las escuelas y habían establecido seminarios menores para los niños de secundaria. La ordenanza del 21 de abril retiraba a los obispos la jurisdicción y dirección de las escuelas primarias.  La segunda ordenanza, del 16 de junio, atacaba a las escuelas secundarias, prohibiendo a los religiosos  ser profesores, limitando el número de seminaristas y estableciendo reglas que estaban en conflicto con los obispos.

En vista de este ataque a la Iglesia, Eugenio de Mazenod y su tío, el Obispo Fortuné de Marsella, no podían permanecer en silencio y buscaron formas efectivas de responder. Eugenio no se encontraba en Marsella en ese entonces y escribió a Tempier:

¿Cómo expresar el dolor que siento a la vista de tan graves desórdenes? Lo comprende usted que comparte tan bien mis sentimientos. No basta con gemir; habría que hacer resonar por toda la tierra el grito de las más fuertes protestas…
Me siento como un león que experimenta todo su vigor, su fuerza y su bravura, pero que roe, impotente su cadena y el freno, blanqueándolos con su espuma.

Carta a Henri Tempier, Junio 24, 1828, EO VII núm. 304

 

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