EUGENIO Y LA HISTORIA DE FRANCIA: UN OBISPO IRREGULAR

En 1811, el Obispo Jauffret, quien había sido Obispo de la ciudad de Metz, fue nombrado por Napoleón para fungir como Arzobispo de Aix – sin el consentimiento del Papa. Eugenio nunca aceptó la situación irregular y siempre se refirió a él como el “Obispo de Metz” y nunca como el Arzobispo de Aix en Provence.

Fue también este sentimiento el que determinó mi opción cuando, al estar de vuelta en Aix, el obispo de Metz, entonces administrador de la diócesis, me preguntó qué quería hacer. No pensé valerme de mi posición social para dejar entrever pretensiones que todo el mundo habría encontrado razonables en esa época…
Respondí al Sr. obispo de Metz que mi única ambición era consagrarme al servicio de los pobres y de la infancia. Hice así mis primeras labores en las cárceles y mi aprendizaje consistió en rodearme de muchachos a los que instruía.

Diario, Marzo 31, 1839, EO 20

Ahora que Napoleón había sido removido, Leflon narra:

“Esta regeneración espiritual exigía, como requisito previo, la restauración de los derechos de la Santa Sede, violados por el Cesarismo imperial, que atentó hacer del papado una superfluidad. En Aix, dichos derechos habían de ser restaurados de inmediato y al mismo tiempo debían penalizarse los errores y debilidades de quienes los habían traicionado y repudiado. Por lo tanto, el Padre de Mazenod, se abocó con resolución y por completo a la batalla en contra del Obispo Jauffret, quien había sido impuesto de forma irregular en una diócesis y en contra de sus partisanos locales.”

Leflon II pág. 6

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