DE RUTINA A UNA FORMA DE VIDA

A lo largo de su vida, las notas de retiro y diarios de Eugenio están colmados de programas para una rutina espiritual disciplinada. Produjo programas espirituales para sí como sacerdote, misionero y obispo. Igualmente lo hizo para la congregación de los jóvenes y para los Misioneros Oblatos. Se trataba de un hábito de rutina espiritual adquirida de Don Bartolo Zinelli en Venecia.

En la escuela del santo sacerdote fue donde aprendí a despreciar las vanidades del mundo y disfrutar las cosas de Dios: alejado de toda disipación, de los jóvenes de mi edad, no pensaba en absoluto en lo que era objeto de todos sus gustos. Me confesaba todos los sábados y comulgaba todos los domingos. La lectura de buenos libros y la oración eran las únicas distracciones que permitía de mis estudios. Todos los días oía misa y ayudaba en ella, y cada día también recitaba el oficio parvo de la Santísima Virgen. De mis lecturas piadosas obtuve cierto gusto por la mortificación, y aunque aún era niño, me impuse ayunar todos los viernes y en cuaresma tres veces a la semana; mis padres no prestaban atención. Colocaba a menudo palos debajo de mi sábana, y los sábados, para asegurar despertarme temprano a fin de estar más tiempo en la iglesia, dormía en el piso, sobre una sencilla manta. Mi salud no lo resentía en absoluto, y continué con ello mientras estuve en Venecia.

Al mirar en retrospectiva a ese período de su vida, reconoció el inicio de su vocación al sacerdocio y vida religiosa.

Si relato esto, es para resaltar las gracias que me protegieron desde la más tierna infancia y cuánto tengo que humillarme por no haber sacado mayor provecho de ellas. De ahí data mi vocación al estado eclesiástico y tal vez a un estado más perfecto; y ciertamente de habernos  quedado un solo año más en Venecia, habría seguido a mi santo director y su hermano, ya sacerdote, en la Congregación religiosa que escogieron  y en la que  murieron ambos ejerciendo un celo heróico

Diario del Exilio en Italia, EO XVI

Fue un deseo que desapareció al dejar Venecia, y que la vista de la Cruz un Viernes Santo, casi una década después, reavivaría en él. En forma similar, la rutina aprendida de Don Bartolo, sería la base de su programa espiritual más adelante en su vida. “Regularidad” es una palabra que encontramos constantemente en los escritos de Eugenio como Oblato.

SPANISH

“Las rutinas son asuntos normales, naturales, sanos. La mayoría de nosotros nos bañamos y cepillamos los dientes todos los días. Es una buena rutina. Las disciplinas espirituales son rutinas. Es algo bueno. Pero una vez que las rutinas se vuelven rutinas, es necesario que cambies tu rutina.”   Mark Batterson

Esta entrada fue publicada en diario y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *