LOS OBISPOS Y EL CARISMA OBLATO: ¿CONFLICTO O COMUNIÓN?

Eugenio fundó a los Oblatos  para servir a la Iglesia y a su misión, con la visión carismática que nos es particular. Nuestra vocación se hace tangible en torno a la persona del Obispo, con quien servimos en comunión, a la Iglesia local. Al escribir al Obispo de Nimes, donde había una comunidad de Oblatos, Eugenio le asegura el deseo de una comunión misionera.

Sepa, Monseñor, que nuestra sociedad trabaja con gusto a sus órdenes. Cuando sea más numerosa, hará más todavía y cuanto usted disponga, pues la intención de todos nosotros, mientras estemos en su diócesis, será estar a su servicio y dar a su corazón paternal todo el consuelo que tiene derecho a esperar de sacerdotes que comprenden la solicitud y amplitud de su deber.

Carta al Obispo P.B. de Chaffoy de Nimes, EO XIII núm. 60

 

Sin embargo, no se trataba de una servidumbre ciega, sino de un servicio ofrecido dentro de los parámetros de nuestro particular enfoque carismático. Siempre que Eugenio se encontraba con obispos que solicitaban a los Oblatos realizar tareas que no concordaban con nuestra vocación específica, retiraba a los Oblatos de la diócesis o del trabajo.

Por coincidencia, al reflexionar en esta carta, dos de nuestros Oblatos han sido nombrados obispos con unos días de diferencia.  Por instinto, mi reacción ante cada anuncio fue de consternación, pues la Congregación Oblata “perdía” un buen hombre talentoso al servicio de nuestras propias necesidades misioneras. Sin embargo no es el caso, pues fuimos fundados para estar al servicio de los más abandonados, dentro de las necesidades de la Iglesia y nuestro espíritu misionero continúa a su servicio. El mismo Eugenio dio ejemplo al ser nombrado obispo, respondiendo a las necesidades urgentes y esenciales en la vida de la Iglesia en Marsella. Con su corazón y visión como Oblato, se convirtió en un agente de transformación – con una atención especial a los más abandonados en su diócesis.

 

“Estén atentos a que los candidatos a ser obispos sean pastores que sean cercanos a la gente, padres y hermanos que sean gentiles, pacientes y misericordiosos.”   Papa Francisco

This entry was posted in cartas and tagged , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *