8 DICIEMBRE: OBLATOS DE MARÍA INMACULADA

Preparándonos por nuestra fiesta patronal recordamos la decisión de Eugenio de cambiar nuestro nombre. Una vez que la decisión había sido tomada y que Eugenio había solicitado el nuevo nombre, se llenó de regocijo al haber hecho lo correcto.

Oblatos de la Santísima Virgen María. ¡Pero si es un título para el cielo! ¿Cómo no hemos pensado en ello antes?

Carta a Henri Tempier, Diciembre 22, 1825, EO VI núm. 213

Eugenio “parece darse cuenta de que, aunque siempre había amado a María, no había comprendido aún el papel esencial que ella ejerce en el proyecto de la Redención. Al buscar el patrono que mejor expresara el fin de su Congregación, es decir una persona seguidora de Cristo, comprometida en el apostolado al servicio e instrucción de los pobres, no había pensado en María. En Roma, comprende lo que es verdaderamente María. El nombre de la Congregación nace, pues, de un descubrimiento según el cual sus miembros, para responder realmente a las urgencias de la Iglesia, deben identificarse con María Inmaculada, “ofrecerse” como ella al servicio del proyecto salvífico de Dios.” Casimir Lubowicki, “ María” en el Diccionario de valores oblatos,http://www.omiworld.org/dictionary.asp?v=11&vol=1&let=M

Hoy en día: “María Inmaculada es la patrona de la Congregación. Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del Salvador. En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia.”

CC&RR Constitución 10

 

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