EL HIJO Y SU MADRE

Como todas, la madre de Eugenio se preocupaba por él. En esta carta a su madre, Eugenio responde y se refiere a una situación específica en la que ella ayudaba a un Oblato. Era generosa al utilizar su tiempo, consejo y considerable fortuna en ayuda de la familia de Oblatos de su hijo,  que se habían convertido en parte de su familia extendida.

Una palabrita, mi querida mamá, le agradará; la escribo de prisa, pero es para pedir noticias suyas, pues está resfriada y sale de madrugada. Cuídese un poco más. No se preocupe por mí; estoy muy bien. Sigo puntualmente su consejo sobre el P. Moreau, pero no somos muy solventes para  proporcionar abundantemente lo que cada uno necesita. ¿Qué le digo? Hacen profesión de pobreza; sabrán contentarse con poco.

En una nota al pie de esta carta, Yvon Beaudoin explica: “Varios Padres estuvieron enfermos de 1826 a 1829. No sabemos si la cuestión era cuidar al P. Moreau o  comprarle ropa. En esa época estaba terminando un largo noviciado y había pasado el otoño predicando en Cadennes, con el P. Mie. Durante la crisis de 1823, el Padre Moreau salió de la Congregación por varios meses… Tenemos su fórmula de oblación del 13 de julio de 1826, aunque había realizado los votos por primera vez el 1° de noviembre de 1818.”

Una nota personal indica que Madame de Mazenod estaba viviendo en su casa de Aix en Rue Papassaudi, con la hermana de Eugenio, Eugenie y sus hijos, quien normalmente pasaba el verano en la casa Boisgelin en St-Martin des-Pallières, por lo que Eugenio invitó a su madre a pasar algún tiempo con él en Marsella.

Ahora que está sola en la casa, podría venir aquí para distraerse; nos veríamos por lo menos a la hora de las comidas. Pida al P. Courtés su reliquia, que he dejado en la estantería de la biblioteca de mi habitación.
Adiós, querida mamá. La abrazo muy tiernamente.
Eugenio.

Carta a su madre, Julio 22, 1826, EO XIII núm. 58

 

“El estado natural de la maternidad es la falta de egoísmo. Al convertirte en madre, ya no eres el centro de tu universo. Renuncias a él por tus hijos.”     Jessica Lange

Esta entrada fue publicada en cartas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *