ESTAR ABIERTO A DESCUBRIR LA VOLUNTAD DE DIOS EN TÉRMINOS PRÁCTICOS

El segundo grupo que mostró interés en unirse a los Oblatos, era un pequeño grupo misionero cercano al Padre Favre. Eugenio demoró su regreso a Aix y Marsella para reunirse con él.

Un hombre notable por sus virtudes y éxitos de su ministerio, que debido a su celo, busca desde hace tiempo precisamente lo que nosotros podemos ofrecerle; las ventajas fácilmente previsibles de una unión que nos abriría camino para el establecimiento en Saboya, y la casi certeza de agregarnos buen número de excelentes miembros, me parecieron motivos poderosos, más aún, una indicación imperiosa de la Providencia que no debía desatender.

Carta a Henri Tempier, Mayo 30, 1826, EO VII núm. 246

 Aunque dispuesto a la voluntad de Dios, Eugenio no dejaba de ser práctico. Una semana después, observó que este grupo cometía todos los mismos errores que los jóvenes Oblatos habían tenido en sus inicios, debido a su excesivo celo:

El Sr. Favre es un hombre de bien, que obra solo por Dios; aunque sencillo en sus modales y desaliñado en su persona, goza en este lugar de fama que evita toda malevolencia; tendrá a su disposición todos los recursos que necesite para su obra, y parece que no le faltarán candidatos. Con todo, no veo se le hayan agregado muchos adeptos; los que tiene consigo parecen entregados, pero me parecen muy débiles; están agotados, aun físicamente, pues trabajan en exceso. Es la doceava misión que predican sin descanso. Según nuestro modo de ver, no resultaría y ellos mismos no están contentos con ella. Confieso que no concibo cómo, con ese ritmo, pueden tener éxito en algún sitio; no obstante, persisten y no creo que su método sea excelente.

Carta a Henri Tempier, Junio 10, 1826, EO VII núm. 248

 

“Mis decisiones, incluyendo las relacionadas al aspecto cotidiano de la vida, como utilizar un auto modesto, tienen que ver con el discernimiento espiritual, que responde a la necesidad que proviene de ver las cosas, a la gente, y de ver los signos de los tiempos. El discernimiento en el Señor guía mi forma de gobernar.”    Papa Francisco

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