DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS: ALÉGRENSE CONMIGO, PUES EL SEÑOR SE HA COMPLACIDO EN OTORGARNOS GRANDES FAVORES

Al acompañar la carta papal de aprobación, Eugenio dirigió una a toda la Congregación Oblata, para explicar su significado para nosotros. Su importancia es subrayada por el hecho de que fue escrita en latín, mostrando que no se trataba de una comunicación ordinaria, sino de un documento  formal. Actualmente, al prepararnos para celebrar nuestros 200 años de existencia, su importancia continúa. En ella, Eugenio reúne las ideas sobre las que ya había escrito, acerca de ver la aprobación de manera informal y su significado en nuestra vida cotidiana.

A los Reverendos Padres y muy queridos Hermanos Oblatos de la Congregación de la Santísima e Inmaculada Virgen María, salud en Cristo Jesús.
Alégrense conmigo y felicítense, amadísimos míos, pues el Señor se ha complacido en otorgarnos grandes favores; nuestro Santo Padre, el Papa León XII, gloriosamente reinante en la cátedra de Pedro, ha otorgado su aprobación apostólica el 21 de marzo del año en curso a nuestro Instituto, nuestras Constituciones y nuestras Reglas. Así es como nuestro pequeño rebaño, al que el Padre de familia tuvo a bien abrir ampliamente el campo de la santa Iglesia, se ve elevado en el orden jerárquico, y asociado a esas venerables Congregaciones que han difundido en la Iglesia tantos y tan grandes beneficios y han iluminado al mundo entero con tanto esplendor;

En esa etapa, toda la Congregación Oblata se componía de 22 miembros profesos –  ¡quienes fueron elevados al mismo status en la Iglesia que todos los demás grupos ilustres de congregaciones religiosas! Es notoria la alegría de Eugenio, mientras al mismo tiempo, se da cuenta de la responsabilidad que recibimos de vivir para esta tradición abrumadora.

ahí está, enriquecido desde su nacimiento con los mismos privilegios que esas preclaras Sociedades, cuyas huellas se esforzará ciertamente por seguir sin descanso, con toda su fuerza y todos sus medios.

Carta a todos los Oblatos, Marzo 25, 1826, EO VII núm. 232

 Al mirar atrás, doscientos años después, vemos cómo estas palabras, llamados a “iluminar al mundo entero con tanto esplendor” se han cumplido en la vida y logros de nuestra Congregación misionera. Hoy en día, no podemos escuchar las noticias acerca de los lugares del mundo en dificultades, sin pensar en la presencia de los Oblatos en ellos: Ucrania, Pakistán, Nigeria, la República Democrática del Congo, la frontera México-EUA, por nombrar sólo algunos. En verdad podemos proclamar con  Eugenio “¡Alégrense conmigo y felicítense, amadísimos míos, pues el Señor se ha complacido en otorgarnos grandes favores!”

 

“La gratitud abre la totalidad de la vida. Hace que lo que tenemos sea suficiente y más. Cambia la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Puede hacer que una comida sea una fiesta, una casa un hogar y un extraño en amigo.”   Melody Beattie

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