LA UNIÓN CON DIOS EVITA QUE LANGUIDEZCA EN ROMA

Frustrado por los interminables retrasos en el proceso de lectura de los diez cardenales del texto de la Regla Oblata antes de que un juicio pudiera ser emitido, Eugenio decidió proponer un atajo.

Voy a intentar algo, cuyo éxito no puedo saber: voy a rogar al cardenal Pacca pida de mi parte al Papa que acepte recibir el informe del cardenal ponente, sin que tenga que pasar por tantas manos, que me retendría aquí más de lo que permitiría el costo a la diócesis y la familia. Si el cardenal acepta presentar mi petición y el Papa aceptara, estaremos bien; en otro caso, pasaré todavía mucho tiempo aquí, pues ya ve lo que esto tarda. El cardenal Pedicini no podrá pasar el archivo al siguiente sino hasta el fin de la próxima semana, y faltarían todavía siete más. 

Todo este nerviosismo había afectado a Eugenio

Crea que no duermo; tomaré un baño cuando regrese. Con todo, me siento estupendamente en cuerpo y espíritu: parece en verdad que Dios me quiere totalmente entregado a mi tarea y unido a Él, no permitiendo que le ofenda, al menos conscientemente

Carta a Henri Tempier, Enero 5, 1826, EO VII núm. 216

 

“Para llegar a puerto, debemos navegar – navegar sin atadura al ancla – navegar, sin ir a la deriva.”     Franklin D. Roosevelt

Esta entrada fue publicada en cartas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *