VESTIDURAS NO CLERICALES

Escribiendo a Henri Tempier, que era el primer responsable de la formación de los novicios en Laus, Eugenio habla sobre la vestimenta de los Misioneros. El gesto de recibir la sotana indicaba el comienzo oficial del período de noviciado. Ellos “tomaban el hábito” –eran conscientes de que tomaban la vestimenta del Misionero como un signo de que “comenzaban a ser” misioneros.

No se puede ser novicio sin tomar el hábito de misionero; hay que prolongar su estancia entre los huéspedes, es decir fuera del noviciado, hasta que tengan la sotana, y dársela el día de su ingreso en el noviciado, si han ingresado sin tenerla.

Si el novicio ya estaba ordenado como sacerdote, podría haber llegado vistiendo el “rabat” alrededor de su cuello. Esto era un trozo de tela negro con bordes blancos que era el signo del sacerdote diocesano. El día que comenzaba a ser un Misionero el tenía que abandonar el símbolo del sacerdocio y llevar el signo identificativo del Misionero.

Cuando el que pide ser admitido tiene ya la sotana, debe guardar el collarín mientras está entre los huéspedes y dejarlo el día de su ingreso en el noviciado, porque el hábito de los misioneros es la sotana sin alzacuello.

Carta a Henri Tempier, el 18 de enero 1821, E.O. VI n.59

La vestimenta clerical ha cambiado durante los dos siglos que han pasado desde que esto fue escrito y nosotros no estamos familiarizados con el uso del collarín tal y como era usado entonces. Eugenio estaba subrayando que la identidad del Misionero no había de ser confundida con la de un sacerdote diocesano. (Es interesante que, cuando Eugenio llega a ser obispo de Marsella, llevó el collarín en unidad con su presbiterio diocesano, como primer pastor que era).

Aparentemente en la Francia de aquel tiempo el collarín era también un signo de la Iglesia Galicana, la cual acentuaba su independencia respecto a la supremacía de Roma –un sentimiento no compartido por Eugenio, quien era, inequívocamente, ultramontanista y quería estar en plena comunión con Roma, tanto como fuera posible.

Hoy, para el Misionero Oblato que es sacerdote, la Regla de Vida dice: “El hábito de los Oblatos es el de los clérigos de la diócesis en que se encuentran. Su único signo distintivo, cuando llevan la sotana, es la cruz oblata.” Constitución 64

 

«Como cada señor da un cierto vestido (uniforme) a sus sirvientes, la caridad es la misma vestidura de Cristo. Nuestro Salvador, que es el Señor por encima de todos los señores, habría de conocer a sus sirvientes por su insignia, que es el amor”     Latimer

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