NO CONOZCO UN LUGAR DE MAYOR EXIGENCIA

Hemos visto cuánta importancia se daba al Sacramento de la Reconciliación en las misiones parroquiales. Era siempre la preocupación en cualquier lugar donde los Misioneros se encontraban en una “misión permanente.” Henri Tempier había estado solamente cinco meses en Notre Dame du Laus y los resultados de la presencia de una comunidad dinámica de Misioneros eran ya notorios.

En el período de mayor afluencia de peregrinos, algunos de los Misioneros de Aix se trasladaban a Laus para ayudar en el ministerio. El P. Touche estaba del 1° de abril a noviembre y para ayudar en las necesidades de los peregrinos, se les unía del P. Mye del 23 de mayo hasta el fin de julio.

Henri Tempier escribiría a Eugenio

Si desea saber lo que hacemos en Laus, escuchamos confesiones, escuchamos más confesiones y lo hacemos siempre; escuchamos las confesiones de los peregrinos que llegan en mayores cantidades mientras más somos. Me encontraba solo y no podía respirar; fuimos dos y sucedió lo mismo; somos cuatro y no disminuye la tarea. Todo el día escuchamos las confesiones de gente que hace novenas o pasan varios días en nuestro santuario; el confesionario nunca se encuentra vacío. Hay una cantidad interminable de bien por hacer y lo hacemos, aunque debo admitir que no conozco un lugar de mayor exigencia que Laus

Carta de Henri Tempier a Eugenio de Mazenod, Junio 13, Escritos Oblatos II.2, n. 13

Los Misioneros ponían en práctica lo que habían consagrado en su Regla unos meses antes:

Para la confesión, se llegará a la convicción de esta verdad: que es en el sagrado tribunal donde se perfecciona lo que sólo se ha esbozado por los discursos. Si la gracia ha tocado a un alma por la fuerza de la palabra de Dios, ordinariamente es en el tribunal de la penitencia donde la modela y justifica.
Se predica solamente para llevar a los pecadores hasta el borde de la piscina…
Sin duda ninguna, pues, en caso de alternativa, hay que preferir el ministerio de la confesión al de la palabra mismo, ya que se lo puede suplir en el tribunal de la penitencia, a falta de instrucción, y que el ministerio de la palabra no puede suplir al sacramento de la penitencia, instituido por Jesucristo para reconciliar al hombre con Dios.

Regla de 1818 Capítulo tercero, §2.

 

«El confesar los errores es como una escoba que se lleva la suciedad, dejando la superficie más reluciente. Me siento con mayor fortaleza al confesar.»      Mahatma Gandhi

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