DEBIENDO ACEPTAR UN CUERPO CON VOLUNTAD PROPIA

Como hemos visto en textos anteriores, el dinamismo y celo generoso de Eugenio le habían llevado a períodos de agotamiento y enfermedad. Su diario muestra que la salud precaria le había enseñado cómo hacer las cosas. Ahora en Barjols, no se trataba de dejarse llevar a un agotamiento auto-infligido, sino de aceptar las consecuencias de un clima helado y la debilidad física.

Le era frustrante intentar remedios naturales. Cito algunas partes de su correspondencia, con la intención de tener una idea de la medicina disponible en esa época.

Mientras tanto el »salep» abunda y la tierra de cebada y todo cuanto sigue. Tengo el cuerpo y el espíritu cansados..

Carta a Henri Tempier, el 10 de noviembre 1818, E.O. VI n.32

Salep es una poción de raíces de varias plantas, conteniendo harina, goma y orozuz. Un par de días después, comenta de nuevo sobre los remedios que utilizaba para recuperar la voz:

Estoy mejor así; me atiborro de leche de cabra, de leche de burra y de huevos frescos, me va bien.

Carta a Henri Tempier, el 14-15 de noviembre 1818, E.O. VI n.34

Una semana más tarde:

He recuperado mi voz, el pecho no me duele ya. Me contento, sin embargo, con dar los avisos que limito siempre de acuerdo a la fuerza de mis pulmones. Oigo confesiones, pero ciertamente esto no me cansa.

Carta a Fortuné de Mazenod, el 22 de noviembre 1818, E.O. XIII n.20

 

“Señor, concédeme serenidad
para aceptar lo que no puedo cambiar;
fortaleza para lo que puedo cambiar;
y sabiduría para reconocer la diferencia.”

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