Acompañar la formación de un grupo de cerca de 250 jóvenes reunidos dos veces por semana en Aix era una gran tarea para Eugenio. Su preocupación por el crecimiento humano y cristiano de cada uno de ellos es evidente en todas las Reglas de Vida que elaboró para la Congregación de Jóvenes.
Todo giraba alrededor del aprendizaje y mientras seguimos explorando las Reglas, encontramos cómo deseaba capacitarlos para relacionarse de acuerdo a los valores del Evangelio. Era necesario transformar sus dificultades y conflictos, en especial los juegos e interacción, que ocupaban gran parte de sus actividades diarias.
Art. 34. Es igualmente recomendable no dejarse llevar; cuando se está juntos, en los primeros movimientos de vivacidad, que llevarían a responder bruscamente y con cierta grosería, menos aún se debe uno permitir levantar la mano a nadie.
Art. 35. Si, cediendo voluntariamente a este primer movimiento, ocurriera a un congregante ofender a otro, no agregará a esa primera falta la de no querer repararla, y en cuanto la reflexión le haya mostrado su error, presentará excusas al que haya ofendido y éste deponiendo al instante todo rencor o mal humor, perdonará de todo corazón, olvidando para siempre la falta de su hermano, para recordar solamente la reparación edificante que ha hecho.
Statuts, Chapitre XIII – Obligations spirituelles des congréganistes
El espíritu de este texto me recuerda la importancia de la verdad constante en la enseñanza del Hermano Marista y psiquiatra, Hno. Sean Sammon, de que el “espíritu de reconciliación debe ser el centro de la vida diaria en cualquier comunidad.”
“Toda religión sana nos muestra qué hacer con el dolor. De no transformar nuestras penas, muy seguramente las transmitiremos.” Richard Rohr Cosas Ocultas: Las Escrituras como Espiritualidad, pág. 191