QUEDEMOS UNIDOS, SÓLO TENGAMOS A DIOS COMO OBJETIVO Y SEREMOS FUERTES

“Permanezcamos juntos, seamos sólo para Dios y seremos fuertes.” Apabullado desde todos los ángulos, Eugenio reflexiona en voz alta con sus compañeros más cercanos respecto a la situación que enfrentan. Está convencido que Dios les ha llamado a vivir su oblación entre los pobres de Provenza, por lo que deben enfrentar todas las dificultades con paciencia, para ser fieles a su vocación.

Aunque os haya escrito ampliamente el otro día, mis queridos y buenos hermanos, vuelvo a hacerlo hoy para hablaros de mis disposiciones y tranquilizaros sobre mi. Estoy perfectamente tranquilo, dispuesto a seguir de buena gana las obras buenas iniciadas. Estoy dispuesto a no dejar el Midi [ed. Provence] donde nuestro ministerio puede ser más fructuoso…
Si no es absolutamente posible arreglarse en Aix, y que el arzobispo se obceque hasta el punto de frustrar a su diócesis de todo el bien que podríamos hacer iremos a otra parte. Mucho le costaría a mi corazón abandonar Aix, pero ese sacrificio no estaría perdido, pienso sin embargo que no deberíamos llegar a eso sino en último extremo; el Arzobispo lo decidirá…
Creo, por otra parte que sería bueno tener paciencia para darnos el tiempo de determinarnos lo mejor posible. Quedemos unidos, sólo tengamos a Dios como objetivo y seremos fuertes.

Carta a Henri Tempier e a Emmanuel Maunier, el 22 de octubre 1817, E.O. VI n.26

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