LA COMUNIDAD LE APOYA POR COMPLETO

La respuesta de la comunidad fue enviada a Eugenio a través de Henri Tempier: en Aix los Misioneros se unían a Eugenio y le animaban a aceptar lo que sucedía, en espíritu de unión con las humillaciones a Jesucristo mismo:

Nuestro querido Superior: hay que confesar que Dios nos trata con mucha bondad ya que nos da participación en los dones que ha dado a su propio Hijo. Permita que no nos separenos de Ud., aunque parezca que esas humillaciones son personales… i Dios quiera que la Providencia nos trate siempre así y, sobre todo, que correspondamos! Nuestra pobre familia tan humillada, tan despreciada, pronto llegará a hacerse santa; y entonces, qué cosecha!… Cayendo mil a la izquierda y diez mil a la derecha, como dice San Francisco de Sales. Nada se resistirá y, para usar su lenguaje, “si fuéramos muy humillados, también Dios sería muy glorificado”. Todo irá por buen camino, decía el admirable, el santo Boudron si el pobre arcediano queda bien destruido. Me perdonará mi simpleza al repetirle lo que sabe mejor que yo y, sobre todo, lo que sabe practicar mejor aún. ¿Cómo no Íbamos a seguir su ejemplo?

Carta de Henri Tempier a Eugene de Mazenod, el 23 de octubre 1817,
en Rambert I p. 250

Maunier añadía:

Sólo en Dios colocamos nuestra confianza y en consecuencia, no podrán culparnos. Al soportar los reproches por desear hacer el bien, admitamos que tal gloria es demasiado para nosotros, al menos para mí, alguien minúsculo en la iglesia. Pero ya que nuestras acciones son sólo para Dios y para quien debemos hacerlo, hagamos siempre lo que podamos, no nos intimide el difícil camino ante nosotros, no perdamos de vista a nuestro divino Maestro que va delante de nosotros, cargando Su cruz, dignándose invitarnos a seguirle…

Emmanuel Maunier a Eugene de Mazenod, YENVEUX, V, 231.

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