HAY QUE SER CRISTIANO MÁS FRANCAMENTE, SACERDOTE Y APÓSTOL

Al continuar reflexionando sobre el crucifijo misionero, Eugenio llama la atención a Forbin Janson al dejarse influenciar por la crítica a utilizarlo abiertamente.

Todo cuanto hemos experimentado ha sido reconocido de siempre, ya que en los demás países católicos, todos los misioneros lo llevan como título y distintivo de su misión, etc.
No concibo cómo os habéis detenido ante las débiles razones de aquéllos de entre vosotros que no eran de la opinión que lo llevarais. A mis ojos es un acto de debilidad, un tributo vergonzoso que habéis querido pagar a la filosofía de un pequeño número de personas, cuyo desdén debíais haber despreciado.
Parece que habéis temido participar en la locura de la cruz. ¡Qué te diré! Censuro esa prudencia humana. Hay que ser cristiano más francamente, sacerdote y apóstol que lo habéis sido en esta circunstancia Tú sabes que expreso francamente mi pensamiento. Por otra par te te lo digo a tí solo. No hay lugar para excusas…

Carta a Forbin Janson, el 9 de octubre 1816, E.O. VI n 14

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