DIOS ME PEDÍA GRANDES COSAS Y NO HABÍA PODIDO HACER MÁS QUE ANONADARME EN SU PRESENCIA

En su retiro en Amiens, previo a su ordenación sacerdotal, había dicho a Dios “Aquí estoy”. Recordando la ocasión, expresa ahora su deseo de profundizar esta oblación que le exhorta a trabajar en mejorarse a sí mismo.

En mi retiro de Amiens, al profundizar el proceder de Dios conmigo, había sacado la conclusión de que me pedía grandes cosas; y habiéndome convencido de antemano de que era un gran pecador, no había podido hacer más que anonadarme en su presencia, humillarme profundamente y luego decir: “Ecce adsum”, estimándome muy feliz de que el buen Maestro quisiera así brindarme el medio de descontar algo mis grandes pecados.

Notas de retiro, julio-agosto 1816, E.O. XV n 139

Para alguien muy familiarizado con las Escrituras, el “ecce adsum” de Eugenio le habría recordado el “sí” de Jesús en el Huerto de Getsemaní, el de María en la anunciación y el llamado de Samuel a seguir a Dios en su vocación.

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