Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda».
Al momento el hombre quedó curado, tomó su estera y caminó
(Jn 5:16)
“Hay dentro de ustedes un alma inmortal hecha a imagen de Dios que está destinada a poseerlo un día, un alma rescatada al precio de la sangre de Cristo, más preciosa a los ojos de Dios que todas las riquezas de la tierra y que todos los reinos del mundo, un alma de la que él es más celoso que del gobierno del universo entero.
Cristianos, conozcan su vuestra dignidad, les diré con san León, partícipes de la naturaleza divina…”
Notas para la primera instrucción en la Iglesia de la Madeleine EO XV n. 114
REFLEXIÓN
Señor, te pido me toques
con tu poder.
pues si me creaste de la nada,
ciertamente puedes recrearme.
Permite que el poder sanador de tu espíritu me llene.