LOS JÓVENES QUE AHÍ HABITAN SE PREPARAN PARA EL MINISTERIO DE PREDICACIÓN DE MISIONES  

Cuando las misiones Oblatas se expandían en Francia y el extranjero, era esencial asegurarse de contar con nuevos misioneros y cubrir las demandas de evangelizar a los más abandonados. Por ello Eugenio había establecido nuestro primer juniorado en Notre Dame des Lumières para completar los estudios de los jóvenes que discernían una posible vocación. Las autoridades gubernamentales lo acusaban de dirigir una escuela que competía con las locales, para utilizar sus fondos. Eugenio respondió:

“Señor Rector: Le agradezco haberse dirigido a mí para informarle sobre lo que le han dicho acerca del establecimiento de Lumieres. No comprendo cómo se pudo decir al Sr. Inspector que había 60 alumnos sin ninguna diferencia a los pensionistas de las casas de educación. Los jóvenes que ahí habitan, unos once o doce, se preparan para el ministerio de predicación de misiones y ninguno está destinado a una carrera laica. Propiamente dicho, y a medida que están suficientemente preparados, todos son destinados al noviciado.
No aceptaría a nadie con otra intención que formar un misionero para las misiones diocesanas o extranjeras. Tengo la certeza de que el director del establecimiento se adapta escrupulosamente a las normas que menciono, pues sabe de sobra que de salir de ellas, vulneraría el espíritu y el fin de la institución que mantengo no para tener estudiantes, y que comprometería el precioso interés de orden espiritual para el bien de las almas”.

En esta carta tenemos la oportunidad de ver todo el panorama de la capacitación para la vida misionera Oblata: postulantes, novicios y escolásticos.

“Sin embargo, Sr. Rector, entiendo por qué la cifra que se ha dado al Sr. Inspector sobre el número de jóvenes en Lumieres es más elevado de los que hay en realidad: confundieron a los alumnos del seminario mayor de Marsella, donde estudian teología y que fueron a pasar sus vacaciones a Lumieres, con los jóvenes que residen allí habitualmente. Los primeros pasaron ya por el noviciado y sólo están allí para las vacaciones, sin ocuparse en absoluto de estudios clásicos, y generalmente son unos 18. Los demás, mucho menos numerosos, son aun postulantes, que sin embargo difieren mucho de los pensionistas de las casas de educación y están lejos de poder aportar al mantenimiento del establecimiento, para el que tengo que buscar otros recursos. No pertenecen a familias acomodadas, como le han dicho”.
+ C.J. Eugenio, Obispo de Marsella.

Carta al Rector de la Academia de Nimes, Julio 22, 1844, EO XIII núm. 102

En general se ha descontinuado tener juniorados Oblatos, y sin embargo esta carta nos recuerda  estar siempre conscientes de la necesidad de vocaciones en todas las ramas de la Familia Mazenodiana y de la importancia de fomentar una visión misionera que lleve a la participación.

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