EL BUEN ESPÍRITU, EL ESPÍRITU PRINCIPAL, ES EL QUE RECIBIMOS DE USTED, QUIEN DIRIGE NUESTRO SERVICIO A LA IGLESIA

Eugenio cita parte de una carta que recibió del Padre Courtès, en la que hacía una declaración muy importante respecto al «espíritu» de la familia misionera que había cobrado vida a través de Eugenio de Mazenod, considerado «nuestro fundador y padre.» 

            21 de Octubre 
[Extracto de una carta del P. Courtès]:
Es deseable que tenga el noviciado cerca de usted, pues por excelente que sea el director, cabe pensar que la ubicación es importante para el espíritu que anima a la familia que educamos. Y el buen espíritu, el espíritu principal, es el que recibimos de usted, quien dirige nuestro servicio a la Iglesia. Este espíritu está aquí, con modestia y con provecho, para que nos ayudemos unos a otros como hermanos, sin distinciones de país ni de provincia, y que obtengamos energía de la dirección de quien es nuestro fundador y padre.”

Diario de Eugenio de Mazenod, Octubre 21, 1842, EO XXI

La importancia de este pasaje es que subraya que Eugenio de Mazenod nos fundó como resultado de una inspiración del Espíritu Santo. Reconocemos esto como carisma, un don del Espíritu Santo para el bien de la Iglesia. Tenemos el privilegio en nuestra época de participar en este carisma y de ser guiados por San Eugenio, nuestro fundador y padre, a través de la comunión de los santos.

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