LA INCAPACIDAD PARA LLEGAR AL GRAN NÚMERO DE ALMAS QUE SE LES PARECEN ME OCASIONA UN GRAN DOLOR

El día de ayer Eugenio de Mazenod nos describió la edificación que encontró al estar con las Hermanas contemplativas. Seguimos su narración:

Volví a casa con estos dulces pensamientos. Por el camino encontré gente que  ciertamente no se preocupaba por Dios, y este contraste produjo en mi alma una indignación y disgusto que no sabría explicar. 
 
Al ver a los trasnochadores, los más abandonados en su comprensión de porqué se encontraban tan lejos de Jesucristo, sintió su imposibilidad de ayudarles.
La incapacidad para llegar al gran número de almas que se les parecen me ocasiona un gran dolor, sin poder hacer nada para apartarlos del vicio y ayudar a salvarse, ocasionándome un verdadero pesar de ser pastor de un rebaño en que tantas ovejas son extrañas a su obispo; se podría decir de ellas: non sunt de hoc ovili [Jn 10, 16]; que ya no pertenecen a Jesucristo. Solo me queda la oración como único medio de realizar mi deber con ellas.

Diario de Eugenio de Mazenod, Abril 22, 1839, EO XX

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