PRESENCIA – FORTALEZA DE LAS RELACIONES

Así como la amistad tenía importancia para Eugenio, mucho más importante era su expresión en la presencia de Dios. Habiendo pedido oraciones y apoyo a su amigo Emmanuel para su discernimiento, propone después una forma práctica de realizarlo.

Pero ya que el acercamiento es imposible, al menos suavicemos el alejamiento con una correspondencia más frecuente; démonos cita espiritual en el Sagrado Corazón de Jesucristo todos los domingos a las diez y media de la mañana, hora del sacrificio celebrado solemnemente en todas las iglesias. Rezaremos al mismo tiempo por nuestras necesidades mutuas, y por ello, lograremos de alguna forma que el tierno Corazón de nuestro Redentor nos aplique de modo especial los méritos de su Pasión y Muerte.
 Adiós, contésteme pronto y ámeme tanto como le amo.

Carta a Emmanuel Gaultier de Claubry, Diciembre 23, 1807, EO XIV núm. 22

Esto se refiere a la práctica que los Oblatos conocemos cariñosamente como “oraison” – un tiempo en oración en silencio y comunión fraternal con los demás en la presencia de Jesús. Se convertiría en una característica de la espiritualidad de Eugenio, practicada en su relación con las personas, especialmente con los misioneros Oblatos dispersos por todo el mundo.

Es una forma de actualizar la promesa de Jesús: “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20

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“Dos prisioneros cuyas celdas están contiguas se comunican entre ellos con golpes en la pared. La pared es lo que los separa, pero también es su medio de comunicación. Sucede lo mismo entre nosotros y Dios. Toda separación nos une.”   Simone Weil

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