A TRAVÉS DE LOS OJOS DE NUESTRO SALVADOR CRUCIFICADO: TODA ACCIÓN ES ACOMPAÑADA, PRECEDIDA Y SEGUIDA POR LA CONCIENCIA DE LA PRESENCIA DE DIOS

 

En nuestra reflexión de la espiritualidad de Eugenio y en la propia, sus escritos y vida apuntan hacia una constante: su permanente relación existencial con Jesucristo el Salvador, expresada en la vida cotidiana.

En primer lugar sentía y se relacionaba con el Dios que percibía y comprendía a través de los ojos del Salvador Crucificado: Dios que es Amor e invita a una vida plena de unidad.

En Segundo lugar, expresaba esta relación a través de ver al mundo y sus habitantes a través de la misma perspectiva: gente a la que amar y servir como lo hizo el Salvador, y llevarles al conocimiento y a una relación con Él.

El método principal de Eugenio fue la práctica de la presencia de Dios, a la que se refería a menudo. En 1812 fue asignado como parte del personal del seminario de San Sulpicio por un semestre para tomar el lugar de los Sulpicianos que Napoleón había expulsado. Decidió que sus acciones hablaran por él y que todo fuera acompañado, precedido y seguido por su conciencia de la presencia de Dios.

Ya que parece ser la voluntad del Señor que continúe aún en el seminario este año para ayudar a mantener el espíritu de piedad que nuestros Padres habían tratado de introducir, me someteré a lo que la Providencia parece exigir de mí; y para que no sea infructuoso el ministerio al que se me destina, me esforzaré por vivir de modo que mi ejemplo diga más que mis palabras y mis opiniones…
Mis deberes de piedad consisten: 1. en la oración, 2. la santa misa, 3. el oficio divino, la lectura espiritual, el examen de conciencia y la plegaria, todo ello acompañado, precedido y seguido del santo ejercicio de la presencia de Dios..

Resoluciones como director en el seminario de San Sulpicio, Enero 1812, EO XV núm. 103

Al terminar su período en el seminario, volvió a Aix para iniciar su ministerio sacerdotal.

Durante el día, sea que estudie, coma, camine, que esté solo o en compañía de otros, cuidaré  mantenerme en la presencia de Dios que vela sobre mí, para no hacer nunca nada que pueda contrariar a mi Padre, y para mostrarle mi amor, suspiraré a menudo por él, con anhelos secretos, con miradas amorosas a las imágenes que nos muestran lo que ha hecho por nosotros, sus tan ingratas criaturas.

Regla elaborada en mi retiro en Aix, Diciembre 1812, EO XV núm. 109

Además de “las imágenes que nos muestran lo que ha hecho por nosotros,” la cruz es lo más   importante. Así pues,  parecen ser sinónimos en la espiritualidad de Eugenio, estar en la presencia de Dios y vivir constantemente viendo al Salvador Crucificado.

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“Si tenemos suficiente necesidad de Dios, encontraremos la forma de estar en Su presencia. Debemos tener tanta apetencia de la presencia de Dios que definitivamente no saldremos de casa ni realizaremos ningún tipo de proyecto hasta haber pasado algo de tiempo con Él.”    Joyce Meyer

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