CONVENCIDO DE SU CELO Y SU AMOR POR TODO LO RELACIONADO A ALIVIAR A LOS POBRES E INFORTUNADOS

El 23 de diciembre de 1806, Eugenio, llamado ”Demazenod fils,” (equivalente a “junior”) recibió la carta a continuación, que le dirigieron los directores del Trabajo de Prisiones en Aix: “Señor, tenemos el honor de informarle que el Alcalde de Aix, convencido de su celo y su amor por todo lo relacionado a aliviar a los pobres e infortunados, le ha nombrado  en su reunión del 22 de diciembre de 1806, uno de los directores del Trabajo de las Prisiones de esta ciudad.” Rey I pág.80

Leflon nos da algunos antecedentes:

No sería muy descabellado encontrar alguna conexión entre la evolución espiritual de   Eugenio y el corto pero efectivo papel que tuvo en las obras de caridad entre los prisioneros de Aix. De cualquier forma, la coincidencia es tan sorprendente que merece ser mencionada.

Establecida por primera vez en 1686… Su propósito fue asegurar la ayuda espiritual y material necesaria a los prisioneros… Antes de 1789, consistía de “15 directores, todos distinguidos por su piedad y elegidos de entre los caballeros, abogados, procuradores, notarios, burgueses y mercaderes residentes en Aix.” Dichos directores se reunían una vez por semana bajo la dirección del oficial de la semana, llamado Semainier, quien presentaba a los demás un reporte de las visitas realizadas a las prisiones, las necesidades de los prisioneros, y las distribuciones hechas esa semana. Suplida por la municipalidad en 1792, suprimida en 1796, reestablecida en 1797, y reorganizada en 1803, la organización requería lo que Eugenio llamó “regeneración.” Por lo tanto, De Fortis, el Alcalde, resolvió añadir seis nuevos directores al consejo… todos aportaban nueva vida a la organización. (Leflon I pág. 281)

Eugenio escribió a su padre acerca del suceso:

Ya ha pasado más de un mes desde mi última carta, mi tierno amigo y aunque tal vez le parezca difícil de creer, este es el primer momento libre que puedo dedicar a mis asuntos. Hace tres semanas el Sr. Fortis, alcalde de nuestra ciudad, se dignó honrarme con el cargo de rector de las prisiones; no he tenido un minuto para mí.
El nombramiento, para regenerar el establecimiento que cayó, como tantas otras instituciones bajo la revolución destructora de todo bien, ha absorbido mi tiempo por entero y al ingresar fui elegido para hacer el servicio de la primera semana.
No diré lo difícil que es para mi corazón vivir entre tanta miseria y sufrimiento de todas clases; sobre todo cuando considero el endurecimiento y perseverancia en el mal de gente sometida a los rigores de la justicia y cuando la mayoría solo puede esperar la gracia de Quien borra el crimen perdonándolo; sin importar la disposición de la inmensa mayoría de los confiados en parte a mis cuidados, intento procurarles todo el alivio que depende de mí

Carta a su padre, Enero 19, 1807, EO XIV núm. 21

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“Ser cristiano es más que solo una conversión instantánea – es un proceso diario por el cual creces en parecerte más y más a Cristo.”   Billy Graham

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