LA REGLA DE VIDA COMO UNA LÁMPARA EN LA OBSCURIDAD

La aprobación de parte de la Iglesia de nuestra Regla de Vida el 17 de febrero de 1826, fue el reconocimiento y la confirmación de que nuestro carisma Oblato provino de Dios, y que el seguir la Regla nos aseguraba encontrarnos en el camino seguro hacia la salvación. Eugenio repetía constantemente esta convicción a los Oblatos. Este era el principio del que esperaba que cada Oblato estuviera consciente en su vida diaria. Dos siglos después, éste sigue siendo el principio guía para todos los miembros de la familia Mazenodiana que vive el carisma de Dios recibido por San Eugenio.

… … Ajustándote en todo con docilidad y con fe al espíritu de nuestras santas Reglas, por cuyo medio debemos llegar al cielo, después de haber servido a Dios y a la Iglesia en la tierra. Adiós. Te abrazo de todo corazón.

Carta a Jean Baptiste Honorat, Octubre 6, 1827, EO VII núm. 286

 Rey, el biógrafo, subrayó este principio en su evaluación de Eugenio del año 1827:

“En el pensamiento del Fundador, todas las dificultades de 1827 se compensaban por una nueva gracia. Se las había arreglado para imprimir el libro de las Constituciones y Reglas en otro lado y lo había traído a Francia, sin necesitar solicitar el permiso requerido del gobierno. Cada uno de sus hijos tenía en sus manos el libro. Podían encontrar en él a diario el ideal de la perfección que se les pedía buscar para vivir al nivel de la gracia de su vocación apostólica.” Rey I pág. 433.

La Regla de Vida nos permite moldear nuestros corazones para el trayecto de nuestra vida. ¿En este momento, es la guía de mi vida?

 

“La fe significa vivir sin incertidumbre – sintiéndote a través de la vida, permitiendo a tu corazón guiarte como una lámpara en la obscuridad.”   Dan Millman

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