COMO SI LOS MISIONEROS DEBIERAN VIVIR DEL AIRE, TAN ESPIRITUALES SE LES SUPONE

Jesús enseñó que “el trabajador es merecedor de su empleo” y que el misionero debe confiar en la divina providencia. Esta providencia no cae del cielo, sino llega a través de la generosidad de los benefactores. El P. Courtès, en Aix, había comentado a Eugenio de la herencia que una benefactora había dejado a los Oblatos.

Estoy muy agradecido, mi querido Courtès, a la excelente Sra. de Grimaldi por haber pensado en los pobres misioneros en quienes nadie piensa, como si debieran vivir del aire, tan espirituales se les supone. Conocí bien a dicha dama…
Confieso que no hubiera esperado el recuerdo de parte de la pobre difunta. El importe como dices, no es considerable, pero es un buen ejemplo, pues estoy convencido que nadie pensaría que fuera razonable, ni siquiera posible, dejar algo a unos hombres a quienes indiscutiblemente nada les falta, pues todo lo hacen gratis.

Carta a Hippolyte Courtès, Octubre 10, 1826, EO VII núm. 256

 

“Es importante pensar bien, hablar bien y hacer el bien. Si queremos ver un cambio positivo en el mundo, necesitamos entonces conectarnos con la bondad.”     Shari Arison

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