PARA CAMBIAR LAS ACTITUDES, COMIENZA CON UN CAMBIO EN EL COMPORTAMIENTO

Desde 1812 había introducido en la casa donde iba para mis retiros anuales, la pequeña asociación de celo que existe en el seminario mayor de París

Diario del 20 de Agosto de 1838, E.O. XIX

 El 7 de diciembre de 1810, Eugenio fue admitido a sus filas en París. Fue un  tiempo turbulento en el seminario, con el gobierno Napoleónico acosando a los formadores Sulpicianos y expulsándolos eventualmente. El papel de la Asociación era más necesario que nunca para mantener el espíritu de piedad y fervor en el seminario. En la reunión del 21 de octubre de 1811, se expresó esta preocupación en la decisión de que “los miembros redoblaran su celo y fervor al grado en que su ejemplo de regularidad tuviera la fuerza suficiente para mantener el espíritu piadoso y la fidelidad más exacta en la observancia de las reglas, superando cualquier prueba de violación en la disciplina, mala voluntad o tibieza que pudiera presentarse.”

En la misma reunión, Eugenio fue encomendado con la tarea de leer todas las minutas de las reuniones anteriores de la Asociación, para hacer un listado de las decisiones tomadas. Una vez hecha, se elaboró un suplemento de la regla. Eugenio fue elegido como Secretario Permanente de la Asociación – grupo que continuaba teniendo un papel importante en el seminario una vez que los Sulpicianos habían sido removidos, y durante el año que él y otros sacerdotes recién ordenados fueron directores del seminario.

Pielorz escribe: “Una vez que se decidió revivir el impulso de la asociación, Eugenio elaboró un suplemento a la Regla general, que no era más que la síntesis de todas las decisiones tomadas en la Asociación desde su fundación hasta 1811, adaptándolas a las nuevas circunstancias. Llama nuestra atención el ejercicio del coulpe, tomado de las Reglas de San Felipe Neri, el retiro mensual obligatorio, oraciones especiales por los asociados difuntos y la renovación anual de la consagración al Sagrado Corazón, pues estas prácticas muestran un parecido cercano a los mismos que el Abbé de Mazenod indicaría en las Constituciones y Reglas de los Misioneros de Provenza” (PIELORZ, La Vida Espiritual, pág. 307).

 

“Si deseas cambiar las  actitudes, comienza con un cambio en el comportamiento.”   William Glasser

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