EL BUEN DIOS SE COMPLACIÓ EN PREPARARME EL CAMINO Y ABRIR TODOS LOS CORAZONES

Cuando finalmente Eugenio se prepara para salir de Roma, ve en retrospectiva la presencia y la bendición de Dios en todo lo que ahí logró.

De no haber estado plenamente convencido de que Dios me preparó el camino y abrió todos los corazones, tendría ciertamente motivos para enorgullecerme, al ver la diligencia, la estima y el afecto que todos me han mostrado durante mi estancia en esta capital del mundo. Gracias al Señor, ni siquiera me he visto tentado por el orgullo; pero mentiría si dijera que no estoy satisfecho y confortado por la recepción general; al contrario, he experimentado en ello un sentimiento de alegría y de agradecimiento, porque debo decírselo, desde los lacayos, los hermanos legos, etc., hasta el Papa, todos me daban testimonio de aceptación o  afecto.

Carta a Henri Tempier, Abril 16, 1826, EO VII núm. 237

 

“Tal vez nada nos ayude más a salir de nosotros mismos y ver hacia el mundo, que recordar la gratitud hacia Dios. Tal perspectiva pone a Dios a la vista en la vida, no solo en los momentos que tomamos para la adoración o disciplina espiritual. No solo en los momentos en que la vida parece fácil.”   Henri Nouwen

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