LA HERMOSA EXCENTRICIDAD DEL MARTIRIO

La experiencia propia de Eugenio de vivir “todo por Dios” le hizo sensible a todas las manifestaciones de ello en los demás. San Sebastián dió su vida por Dios en un acto de oblación a través de su martirio. No es de sorprender que Eugenio permitiera que la pintura se convirtiera en un momento de profunda contemplación.

Entre tantos hermosos cuadros, no se puede pasar por alto el martirio de San Sebastián, de Dominichino. No me cansaba de contemplarlo. Pasé media hora ante él sin acabar de verlo. 

Diario en Roma, Diciembre 4, 1825, EO XVII

 

“Sin una causa transcendental, el martirio no tiene sentido en absoluto. De no creer en una vida posterior que reconforte del sacrificio, no hay razón para hacerlo. Sin embargo, de creer en algo mayor que su mismo núcleo, cantaría camino a su muerte, tal como hicieran los mártires en el coliseo romano. Tal dicha y reverencia por la muerte, acalla a una multitud sedienta de sangre. El admirar a los mártires, dispuestos a dar todo por la batalla espiritual, es un objetivo grandioso y altamente asequible. Lo que hay que recordar es que muchos de los mártires rojos practicaron el martirio blanco todos los días. A través del ejemplo de nuestro nuevo Pontífice, vemos cuán impactado aunque grandemente intrigado, el mundo ve a diario el martirio desinteresado. Tal vez la Iglesia ha sido bendecida con el Papa Francisco, para recordarnos de la hermosa excentricidad del martirio.”

Jared Zimmerer, “Espiritualidad: La Atracción del Martirio“ – http://www.wordonfire.org/WoF-Blog/WoF-Blog/April-2013/Spirituality-The-Attraction-of-Martyrdom.aspx

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