LLAMADO POR EL ESPÍRITU SANTO

El tratamiento se prolongó mucho tiempo, tanto que, al llegar la época de la confirmación general, se temía que Eugenio no pudiera asistir. El Sr. cardenal Costa, arzobispo de Turín, tuvo la bondad de proponerle la confirmación en privado. Pero no fue preciso recurrir a ese favor y el muchacho se confirmó con todos los demás el día de la Trinidad de 1792, en la iglesita contigua al arzobispado.
El atractivo de Eugenio por la piedad se mantuvo todo el tiempo que pasó en el colegio. Se manifestaba en el gusto que siempre mostró por las ceremonias religiosas.

Diario del Exilio en Italia, EO XVI pág. 30

 Hemos visto que desde el tiempo justo antes de su Confirmación, Eugenio estaba consciente de la presencia del Espíritu Santo, a quien se volvió con confianza para tener fortaleza y valor en el momento de temor. Esta conciencia de la importancia del Espíritu Santo nunca le abandonó. Encontramos muchas referencias en sus escritos.

Robert Michel hace notar: “Una vez hecho obispo, el fundador tomó muy a pecho su función de «dar el Espíritu» a los fieles por el sacramento de la confirmación. A consecuencia de la Revolución, numerosos cristianos de toda edad habían quedado sin recibir este sacramento. «[…]

Nos hacemos un deber, escribe en una pastoral de 1844, de ir cada vez a dar el Espíritu Santo a quienes de entre ellos han descuidado hasta ahora la recepción del sacramento de la confirmación.

“Espíritu Santo” en el Diccionario de valores oblatos http://www.omiworld.org/dictionary.asp?v=11&vol=1&let=E&ID=1152

 

“La sabiduría terrena es hacer lo que es natural. La sabiduría de Dios es hacer lo que el Espíritu Santo nos llama a hacer.”    Charles Stanley

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