LA NOMINACIÓN DE FORTUNÉ DE MAZENOD, UNA GARANTÍA DE PROTECCIÓN PARA LOS MISIONEROS

A partir de su fundación en 1816, los Misioneros de Provenza habían atravesado varias dificultades tanto dentro como fuera de la iglesia. Vimos cómo no hubo ninguna figura de autoridad de quien pudieran recibir protección. El contar con Fortuné como Obispo, les daría una mayor estabilidad, pues tendrían una autoridad eclesiástica que les defendiera. Rey, el biógrafo, describe la reacción de los Misioneros:

Hubo gran júbilo en la comunidad. Estaban inspirados por la misma fe y devoción que habían inspirado al Fundador. Las dificultades les habían mostrado la necesidad de contar con protección contra los opositores poderosos y decididos. Un Obispo en Provenza que estuviera a favor de los Misioneros les facilitaría el encontrar nuevos miembros, afianzar la paz y seguridad y permitiría que el celo apostólico que habitaba en sus corazones rindiera fruto. La gloria de Dios y la salvación de las almas eran los objetivos buscados por todos.

Rey I capítulo IX

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada?
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”    Romanos 8:35,37

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