LA DEDICACIÓN A UN MUNDO LIBERADO DEL EGOÍSMO Y ABIERTO A COMPARTIR

Los jóvenes estudiantes Misioneros que se estaban preparando para el sacerdocio en Laus habían entendido perfectamente el significado del espíritu de oblación. Ellos querían que su entrega a Dios para la misión fuera lo más generosa posible. Habían ya mostrado su oblación mediante los votos de castidad, obediencia y perseverancia. Como resultado del retiro anual de 1820, se animaron a escribir a Eugenio para pedirle permiso para hacer también el voto de pobreza. Querían sellar su espíritu de entrega mediante un compromiso solemne.

Eugenio rebosante de alegría porque habían entendido el espíritu de oblación de un modo tan radical, contestó:

Me ha sido imposible mis queridos amigos y muy queridos hijos en Jesucristo, no verter lágrimas de consuelo, leyendo y releyendo vuestras emocionantes y muy edificantes cartas. Quisiera que los trabajos de esta misión, que no me deja un rato, me dejarán el tiempo para escribir a cada uno de vosotros para testimoniaros en particular los sentimientos que me inspiran vuestra piedad y vuestro tierno afecto por mi. Doy gracias a Dios por todo cuanto os ha inspirado en ese memorable retiro…
Más seréis santos, más será vuestra felicidad! ¡Ah!, diría ya que está en su colmo, si pudiera ser testigo de las maravillas que Dios obra entre nosoros, si me fuese dado presionaros contra mi corazón. Hace falta nada más y nada menos que una voluntad tan bien marcada por Dios para mantenerme donde estoy; mi espíritu está en el Laus, os sigue, os acompaña.

Carta a los estudiantes y novicios, en Ntra. Sra. del Laus, el 29 de noviembre 1820,
E.O. VI n. 56

Todavía hoy continuamos expresando el mismo ideal:

Esta opción nos induce a vivir en más íntima comunión con Cristo y con los pobres, impugnando así los abusos del poder y de la riqueza y proclamando la llegada de un mundo nuevo liberado del egoísmo y dispuesto a compartir.

CC&RR, Constitución 20

 

Doy gracias al destino por haber nacido pobre. La pobreza me enseñó el verdadero valor de los dones útiles para la vida.”      Anatole France

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