IDENTIDAD DE LA FAMILIA MAZENODIANA: EL ÚNICO PROYECTO

Es importante nuestra reflexión actual sobre la carta a la persona que deseaba unirse a los Misioneros en 1819. En ella, Eugenio resume lo fundamental de la vocación Misionera, después de tres años de experiencia de vida y reflexión.

El modelo fundamental, o proyecto que seguían, nunca habría de cambiar. Su existencia misionera se basaba por completo en la de Jesús y los apóstoles. El patrón de la relación de cada uno con Jesús, la relación entre ellos y sus objetivos y métodos misioneros, debía ser la de Jesús y Sus discípulos, según la descripción de los Evangelios y Hechos de los Apóstoles.

El misionero siendo llamado propiamente al ministerio apostólico, debe intentar la perfección. El Señor lo ha destinado a renovar entre sus contemporáneos las maravillas antaño realizadas por los primeros predicadores del Evangelio
Debe pues seguir sus huellas, firmemente convencido de que los milagros que debe hacer no son un efecto de su elocuencia, sino de la gracia del Todopoderoso, que se comunicará por él con tanto mayor abundancia cuanto sea más virtuoso, más humilde, más santo, para decirlo todo en una palabra;

Carta a M. Viguier, enero 6, 1819, E.O. VI n. 38

El proyecto continúa sin cambios hasta la fecha:

La comunidad de los Apóstoles con Jesús es el modelo de su vida. El reunió en torno suyo a los Doce para que fueran sus compañeros y sus enviados (cf. Mc 3, 14).

CC&RR, Constitución 3

 

Los apóstoles eran movidos, no tanto por un temor intelectual, sino por una iluminación espiritual. Conocían personas y la necesidad en esas personas les gritaba a ellos.     Roland Allen

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