Archive for mayo, 2012

REGLAS: EXPONER EN PALABRAS LA EXPERIENCIA DE VIDA

Eugenio pasó 13 días en St. Laurent, escribiendo las 55 páginas de las Reglas. Su biógrafo, Jeancard, lo describe en forma poética como Moisés “subiendo el Monte Sinaí para recibir los Mandamientos de Dios.”

Este no fue el caso – aunque el proceso de redacción fue realizado en un verdadero espíritu de oración y discernimiento de la voluntad de Dios. Es por ello que pudo decir con convicción a los Oblatos cerca del final de su vida:

Por mi parte, mis muy queridos Hijos, me contentaré en resumir mi consejo en una sola recomendación: lean y mediten sobre sus Santas Reglas. En ellas encontrarán el secreto de su perfección; contienen todo lo que es necesario para llegar a Dios.

Circular 1, 2 de agosto de 1853, E.O. XII

Es evidente que la mayor parte del trabajo se había realizado en los años previos. Fue la ocasión de poner en palabras el espíritu mediante el cual vivió los sucesos de los años anteriores.

Al recopilar las Reglas de los Misioneros de Provenza en 1818, Eugenio pisaba suelo firme.

En primer lugar, esbozó la experiencia propia de la firme formación recibida en St. Sulpice y cómo le fue útil en la práctica en su vida y ministerio, por casi siete años después de su ordenación.

Sus ideales y reglas para la Congregación de la Juventud habían sido probadas e incluyó su experiencia en ellas.

A ello se añadió la experiencia de los casi tres años de existencia de los Misioneros de Provenza y su práctica en la vida comunitaria y ministerio al proclamar la Palabra de Dios a través de las misiones en Provenza y el ministerio en Aix.

Todo lo que había en el interior de Eugenio quedó plasmado en las Reglas. El objetivo en ellas fue comunicar lo que le motivaba a actuar y la actitud que le era particular al grupo de misioneros. Por medio de las Reglas como guía e instrumento de formación, buscaba transmitir el espíritu que habría de permear su vida y ministerio.

Actualmente, la Constitución 163 invita a los miembros de la familia Mazenodiana a seguir la inspiración del espíritu de Eugenio, consagrado en las Constituciones y Reglas:

Las Constituciones y Reglas indican a cada Oblato el modo de caminar siguiendo las huellas de Jesucristo. Se inspiran en el carisma que vivieron el Fundador y sus primeros compañeros; además han recibido la aprobación oficial de la Iglesia. Permiten así que cada uno evalúe la calidad de su respuesta al llamamiento recibido y llegue a ser santo.

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UN ESPÍRITU DE UNIDAD ENTRE LOS MISIONEROS

Al recibir la aprobación de todos los Misioneros para aceptar el compromiso de Ntra. Sra. du Laus como centro misionero, y el visto bueno para la redacción de las Reglas de Vida para el grupo, Eugenio envió su respuesta al Vicario General de Digne:

En esta clase de asuntos se entiende uno mal por carta. Estaba indeciso sobre si acompañar o no a nuestro diácono a la ordenación, su carta termina con mi incertidumbre; iré con él a Digne, donde tendré el honor de verle y hablar con Ud. de este asunto.

Carta a M. Arbaud, el 23 de agosto 1818, E.O. XIII, n. 16.

El diácono próximo a ordenarse era Noel Francois Moreau, originario de Digne.

Así, en septiembre Eugenio salió de Aix para dirigirse a la casa familiar en St. Laurent du Verdon, con los hermanos escolásticos Marius Suzanne y Noel Moreau. Viajaron en carruaje público tirado por caballos. Describió el viaje a su tío Fortuné y lo reproduzco a continuación, pues nos da una idea del viaje en aquella época, pero más importante aún, nos muestra el espíritu de unidad entre los Misioneros. Cuando Eugenio habla de “nuestra querida familia” se refiere a los Misioneros en Aix y lo que hacían mientras ellos se encontraban en camino:

Nuestro viaje, mi muy querido Tío, ha sido muy agradable, muy feliz y nada cansado. Llegamos a St. Paul a tiempo para hacer nuestra adoración en la iglesia mientras nuestra querida familia daba un paseo, rezamos el rosario paseándonos por el camino central mientras ella cenaba, y al día siguiente salimos cuando todavía dormía, de tal suerte que ella pudiera haber dicho “ego dormio et cor meum vigilat” [ed. “yo duermo y mi corazón vela”, Cant. 5, 2], porque la tenía presente y participaba en nuestras pobres oraciones.
Llegamos a Greoux a las 8; tuve la dicha de celebrar la Santa Misa, y volvimos a salir a las 11, viajando sólo nosotros tres en el coche que nos dejó en Allemagne, donde, desde la mañana, nos esperaban nuestras cabalgaduras. Era ya bien de día cuando llegamos a San Laurent. Mamá vino a nuestro encuentro. La he encontrado muy bien.…
Nuestros Padres de Aix están siempre presentes en nuestro pensamiento; en nuestra soledad, hacemos nuestros ejercicios uniéndonos a ellos.

Carta a Fortuné de Mazenod, el 4 de septiembre 1818, E.O. XIII, n.17

“La felicidad nos espera en esta santa Sociedad que sólo tendrá un corazón y una sola alma”

Carta a Henri Tempier, el 9 de octubre 1815, E.O. VI n 4

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FORTALECIENDO LOS LAZOS PARA LLEGAR A LA UNIÓN DE PENSAMIENTO Y ACCIÓN

En el proceso de discernimiento, Eugenio presentó a todos los Misioneros el establecimiento de una segunda comunidad y sus implicaciones. En sus Memoires recuerda:

Sentí que debía llamar a un consejo extraordinario a todos aquéllos que formaban mi pequeña banda, incluso a los jóvenes miembros que no contaban aún con las órdenes mayores. Deseaba convencerlos de que de responder el llamado de otra diócesis a establecer una nueva fundación,
 Habríamos de ampliar las Reglas que nos regían,
 Redactaríamos Constituciones más extensas,
 Fortaleceríamos nuestros lazos
 Así como que habríamos de establecer un sistema jerárquico;
 en otras palabras, coordinaríamos todo de tal forma que tuviéramos una misma forma de pensar y actuar.
Todos sentían lo mismo y me urgieron a dedicar mi tiempo en forma seria e inmediata a la tarea de redactar las Constituciones y Reglas que deberíamos adoptar.

Obispo de Mazenod, “Memoires.” Cita de Rambert, I, pág. 282

En este punto, toda la atención se enfocaba en llevar el ministerio al Santuario Mariano de Notre Dame du Laus. Como veremos más adelante, la cuestión de llevar una vida religiosa se convertiría en un “tema delicado” para algunos de los Misioneros que eran sacerdotes diocesanos.

Leflon continúa la historia:

La reunión del Consejo, superando todas sus esperanzas, aprobó el plan unánimemente, aunque esto fue resultado de la ambigüedad. Todos aprobaron las propuestas, aunque nadie discernió sus implicaciones reales. En relación a la necesidad de modificar las Reglas para poder satisfacer las nuevas condiciones y garantizar la unidad entre la casa principal y la de nueva fundación, las propuestas fueron muy explícitas, pero en cuanto al tema central, sobre el que se dividiría la opinión, fueron implícitas únicamente. El Fundador utilizó las palabras “fortalecer nuestros lazos” pero no aclaró su significado, no mencionó los votos .

 Leflon II, pág. 172.

Este principio de unidad de pensamiento y acción era de tal importancia para Eugenio, que escribió en la página inicial de las Reglas de los Misioneros de 1818 – y habría de repetirse en todas sus versiones posteriores:

El ejemplo de los santos y la razón misma hacen evidente que es necesario, para mantener el buen orden de una Sociedad, establecer ciertas reglas de vida que unan a todos sus miembros en una práctica y espíritu común; es esto lo que da al cuerpo su fortaleza, mantiene su fervor y asegura su permanencia.

Avant propos, Règle de 1818

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EL DISCERNIMIENTO DEL GRUPO MISIONERO

La carta a los Misioneros, recibida de la Diócesis de Digne con el ofrecimiento de atender Notre Dame du Laus, mencionaba se requerirían dos sacerdotes. Durante el verano dedicarían todo su tiempo a los incontables peregrinos que llegarían a diario, y en el invierno evangelizarían las aldeas cercanas.

Las Mémoires de Marius Suzanne Rey describen el discernimiento respecto a esta solicitud:

El Fundador las evaluó. Para evitar la incertidumbre, decidió consultar a los compañeros que Dios le había dado. Reunió a los seis sacerdotes que formaban la pequeña Sociedad y les leyó lentamente la carta de M. Arbaud, deteniéndose en las partes más importantes, pidiéndoles expresar su opinión.Tuvo el cuidado de señalar que la aceptación de esta fundación tendría grandes repercusiones. Entre otras, la transformación de la Sociedad, que dejaría de ser diocesana y continuaría existiendo solamente por el compromiso de todos los miembros, a través de votos religiosos. Dicha propuesta no sorprendió a nadie, comenta el Padre Suzanne, y todos aceptaron con entusiasmo la fundación de la Casa de Nuestra Señora de Laus.

Rey I, p. 228.

Eugenio escribió entonces a las autoridades de la Diócesis de Digne:

… si piensa que el proyecto que ha concebido, puede procurar alguna gloria a Dios y contribuir a la salvación de las almas, estoy plenamente dispuesto…

Carta a M. Arbaud, el 23 de agosto 1818, E.O. XIII, n. 16

Nuestra Constitución 26 actual refleja este proceso:

Como personas y como comunidad, tenemos la responsabilidad de buscar la voluntad de Dios. Nuestras decisiones reflejan mejor esta voluntad cuando se toman tras un discernimiento comunitario y en la oración.

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UN SALTO ESPECTACULAR

Dos años y medio después de la fundación de los Misioneros, esta carta aparentemente insignificante, fue la tanto la señal de una detonación en su vida, como un nuevo rumbo.

La carta fue escrita en respuesta a la invitación del Vicario General de la Diócesis de Digne. En ella solicitaba a los Misioneros de Provenza hacerse cargo del santuario de Notre Dame du Laus, a unos 150 kilómetros de Aix y convertirlo en un centro de peregrinación y actividades misioneras.

Mi único deseo es hacer un poco de bien; así que si piensa que el proyecto que ha concebido puede procurar alguna gloria a Dios y contribuir a la salvación de las almas, estoy plenamente dispuesto a prestarme para cualquier arreglo que pueda conciliarse con mis compromisos en esta diócesis y los deberes de mi cargo en nuestra pequeña Sociedad.

Carta a M. Arbaud, el 23 de agosto 1818, E.O. XIII, n. 16

El resultado de la carta de aceptación de Eugenio, fue que:

  • El pequeño grupo de Misioneros se dio cuenta que su futuro no estaba limitado a sólo una casa en Aix en Provenza – como fue su primera intención. Eventualmente abriría el camino a una expansión mundial;
  • El grupo de sacerdotes diocesanos cambiaría su situación, convirtiéndose en un grupo de sacerdotes y hermanos con votos religiosos;
  • Tendrían su primer Regla de Vida completa, como religiosos;
  • Comprendieron que el cuidado de los santuarios Marianos era parte de su carisma misionero.

El fruto de esa decisión es lo que son los Misioneros Oblatos hoy en día. El Padre Yvon Beaudoin nos da los antecedentes:

El Sr. Arbaud, en una carta del 16 de agosto, había propuesto a los Misioneros de Provenza que se establecieran en Laus. Uno de los argumentos que invocaba era muy a propósito para impresionar al P. de Mazenod, cuyas relaciones con los Párrocos de Aix no mejoraban: “Me parece, por otra parte, que le interesa a Ud., decía el Sr. Arbaud, tener bajo su dirección dos casas para hacer cambios que algunas circunstancias pueden exigir. Estar en dos diócesis no es cosa indiferente; así, de suscitarse ciertas nubes en las relaciones con una de las administraciones, se pueden refugiar en la jurisdicción de la otra»

Note 2, E.O. XIII, n. 16

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NUNCA ABANDONAR LA SALVACIÓN DE QUIENES JESÚS REDIMIÓ CON SU SANGRE

Eugenio notó la omisión de 28 meses en el Diario de la Congregación de Jóvenes, al no estar al corriente.

Había encargado a un congregante que anotara los sucesos importantes para poder yo luego, en el primer momento libre, redactarlos o transcribirlos, pero esas notas se tomaron muy imperfectamente, de modo que hoy, 23 de junio de 1818, no tengo casi ningún documento sobre todo lo acaecido en estos dos años y medio que preceden, y con todo es el tiempo más fecundo en eventos interesantes.

Eugenio detalla entonces algunos de los sucesos interesantes, tales como las mejoras en la reglamentación y administración de la creciente Congregación de los Jóvenes, al tiempo que participaba en el establecimiento de los Misioneros y todo lo que ello conllevaba. Se refiere a las dificultades que le acompañaban, mismas que hemos comentado en textos previos:

Los obstáculos y las contradicciones crecieron en proporción; pero el Señor, siempre infinitamente misericordioso, no encogió su brazo sobre aquellos que en todas sus gestiones y en todas sus acciones no tenían otro objetivo que su mayor gloria, la edificación de la Iglesia y la salvación de las almas que él rescató con su sangre, y los obstáculos y las contradicciones sólo han servido para afianzar más una obra que él protege y que parece que no debería encontrar otros adversarios que los impíos y los malos cristianos.
Con todo, mi paciencia ha sido cruelmente probada y se ha precisado nada menos que la convicción del bien que se hace en la Congregación por una operación sensible y cotidiana de la gracia, y la certeza del estrago que habría hecho el enemigo de nuestras almas en este rebaño escogido si yo lo hubiera abandonado, para no renunciar a volver a aparecer nunca o por lo menos a intentar realizar el menor bien en una ciudad por la que me he sacrificado y donde me han saciado de amargura. Que sepan los congregantes que el único ultraje (ver abajo, 6 de abril de 1817) que he recibido en mi vida ha sido por causa de ellos y por haber querido hacerles bien, y que jamás he tenido disgustos más que en relación con ellos.

La única razón por la que Eugenio perseveró y no permitió que las dificultades le vencieran, fue la convicción del bien realizado a través de la Congregación de Jóvenes:

Pero que sepan también, para su edificación, que he perdonado el ultraje inmediatamente y que aún soporto los disgustos con paciencia y resignación a fin de agradar a Dios y como expiación de las faltas que cada día cometo no cumpliendo con bastante perfección la tarea que el Señor me ha impuesto para con ellos; justo para no abandonarles he continuado mi ministerio entre ellos a pesar de los obstáculos que se han puesto y de las persecuciones que se me han suscitado por esta causa,

Mientras que las tormentas que Eugenio sorteaba iban en aumento – especialmente en 1817 – había recibido una solución a las dificultades, al ser invitado a dejar Aix y aceptar un nombramiento en Chartres, que le habría llevado a ser obispo:

y experimento demasiado consuelo en poderles decir que he sacrificado en provecho de ellos las ofertas más ventajosas y más seductoras para no hacerles aquí esta confidencia con la esperanza de que ellos me compensen con su perseverancia en el servicio de Dios y su adhesión a la Congregación.

Diario de la Congregación de la Juventud, el 23 de junio 1818, E.O. XVI

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”

 2 Corintios 12:10

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COMPARTIR EL CARISMA COMO FAMILIA MAZENODIANA

Habiendo establecido que los benefactores son socios verdaderos en la misión, Eugenio se refiere a la participación íntegra de los beneficios espirituales de su asociación con los Misioneros.

He aquí, sin embargo, cómo intentamos contribuir, aunque pobremente, por nuestra parte:
rezando varias veces al día, con todo nuestro corazón, por los bienhechores de esta santa obra apostólica;
haciendo rezar en las misiones por esa misma intención a los justos afianzados y a los pecadores convertidos;
y por último, ofreciendo con frecuencia el Santo Sacrificio por ellos y concediéndoles plena y entera participación en todas las buenas obras, oraciones, penitencias, etc., realizadas en las misiones o fuera de las misiones por todos los miembros de nuestra Sociedad.
Es sin duda poco, pero cuando se da cuanto se tiene, no se puede dar más.
Después de haberle manifestado, con toda sencillez, todo el bien que le deseamos, me atrevo también a pedirle una parte en sus oraciones para mí y para la pequeña comunidad que, gracias a Dios, marcha mejor ante el Señor que su pobre superior que solo es un servidor muy cobarde e infiel….

 Carta a Madame de Servan, el 20 de agosto 1818, E.O. XIII n.15

Hoy en día nuestra Regla de Vida expresa la interdependencia mutua de todos los miembros de la familia Mazenodiana:

El carisma de Eugenio de Mazenod, don del Espíritu a la Iglesia, irradia en el mundo. Algunos laicos se sienten llamados a participar en él según su estado de vida, y a vivirlo según modalidades que varían según los ambientes y las culturas. Participan en el carisma en espíritu de comunión y de reciprocidad entre sí con los Oblatos.

CC&RR, Regla 37a

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LOS LAICOS SON CO-OPERADORES Y DIOS LES GARANTIZA SU RECOMPENSA

Los benefactores que hacen posible la capacitación y ministerio de los Misioneros, son en efecto misioneros ellos mismos, compartiendo en forma real los frutos de la misión.

Se dice en algún pasaje de la Sagrada Escritura que el que recibe al profeta, como profeta, recibirá la recompensa del profeta (ed. Mt. 10, 41); siempre he pensado que esa consoladora palabra debía ser aplicada con toda la razón a los que proporcionan a los ministros los medios para ejercer su ministerio.
Recibirán la recompensa del ministro; cuanto más sublime es el ministerio, más importantes los resultados y más penosos los trabajos, mayor será también la recompensa, no sólo para el ministro que realiza las funciones con celo, sino también para aquel que le ha posibilitado el cumplirla.

Lo benefactores por tanto, no aportan sólo los medios financieros, sino son misioneros en un sentido real, a quienes Dios les recompensará su generosidad al céntuplo.

Ve, Señora, que no pretendemos presentarle nuestro agradecimiento con unos simples cumplidos ni con palabras, sería reconocer muy poco cristianamente unos beneficios que emanan de una fuente tan pura para ser pagados así. Dios es la garantía de nuestra deuda. Su infinita bondad se encarga de pagarla al céntuplo.

Carta a Madame de Servan, el 20 de agosto 1818, E.O. XIII n.15

Hoy en día los Misioneros Oblatos siguen el mismo sendero:

Fieles a la tradición oblata, las comunidades pondrán empeño en promover la Asociación misionera de María Inmaculada para la formación del laicado y la participación en la espiritualidad y el apostolado de los Oblatos

CC&RR, Regla 37b

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LOS BENEFACTORES PARTICIPAN EN FORMA DIRECTA EN LA EVANGELIZACIÓN

Aun cuando los gastos de los Misioneros eran cubiertos por las parroquias que les invitaba a una misión, dependían de la generosidad de la gente para poder vivir y realizar su ministerio en la casa e Iglesia de la Misión en Aix. Tenemos aún algunas cartas de Eugenio que muestran la relación con sus benefactores.

A quien había sido particularmente generoso, Eugenio le escribe:

para testimoniarle todo mi agradecimiento en nombre de la santa obra de la que el Señor me ha encargado, a pesar de mi profunda indignidad.

Hace hincapié en la ayuda directa que llega a la gente a la que sirven los Misioneros. En otras palabras, ella era misionera, al igual que ellos.

Contribuyendo, como se propone hacerlo, a la formación y manutención de los miembros que se dedican a la obra de las misiones, hace Ud. una acción más meritoria de lo que puede pensar, porque esa acción temporal tiene relación directa con las ayudas espirituales que son administradas a las almas más abandonadas que sin eso quedarían en sus pecados y probablemente perecerían miserablemente.

Carta a Madame de Servan, el 20 de agosto 1818, E.O. XIII n.15.

 

“Porque cualquiera que os dé de beber un vaso de agua, por razón de vuestro nombre, ya que sois seguidores de Cristo, en verdad os digo que no perderá su recompensa.”    Marcos 9:41

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MAYO 21, 1861 – CONMEMORACIÓN DEL FALLECIMIENTO DE NUESTRO SANTO

El día anterior a su muerte, Eugenio encomienda lo siguiente a su familia Oblata:

Aseguradles que muero feliz… que muero feliz porque Dios ha sido muy bueno conmigo por elegirme para fundar la Congregación de los Oblatos en la Iglesia. 

Y como el último deseo de su corazón:

Practicad entre vosotros la caridad… la caridad… la caridad… y fuera, el celo por la salvación de las almas.

Joseph Fabre (sucesor de Eugenio como Superior General), Circular de 1861 

El año pasado, la Congregación Oblata y la Arquidiócesis de Marsella se reunieron en el sepulcro de San Eugenio para conmemorar el 150 aniversario de su muerte. El actual Superior General y sucesor recordó:

Para nosotros, los Oblatos, San Eugenio fue un hombre ardiente con un gran amor por Jesucristo, la Iglesia y los pobres. Compartió estos dones con la gente de Marsella durante 37 años como Vicario General y después como Obispo.
Al mismo tiempo, era Superior General de los Misioneros Oblatos, guiando esta creciente Congregación desde el Obispado al otro lado de la calle.
Desde esta ciudad nos mandó a predicar el Evangelio a todo el mundo. .. Nosotros, los Oblatos, estamos orgullosos de continuar su inspiración en cerca de 70 países, con más de 4.000 misioneros y numerosos laicos asociados.

Padre Louis Lougen OMI 

Durante su homilía en la Misa, el sucesor actual de San Eugenio como Obispo de Marsella, comentó:

Al Obispo de Mazenod le animaba su pasión por la proclamación del Evangelio. Cristo llegó a él a través del encuentro con los más pobres, uniéndolo a Él y convirtiéndole en un apóstol incansable.
Es un modelo para nosotros. Que la pasión por el Evangelio nos llene y lleve a los más pobres en la iglesia de nuestro tiempo…

Arzobispo Georges Pontier

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