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EL MUNDO OS VE COMO LA BASURA DE LA SOCIEDAD

El último grupo a quien Eugenio habla lo forman mendigos que no tienen otra oportunidad de ganarse el pan de cada día. La idea de Eugenio de dirigirse a cada grupo la inspiraba  el sermón de Bossuet, un famoso predicador francés. Bossuet se dirige a aquellos que son ricos para conseguir que abran sus ojos a las injusticias de las que ellos forman parte. Eugenio, por otro lado, siente con los pobres y lo que él quiere ofrecerles es la transformación de la autoestima que sólo Dios puede hacer posible. Si los pobres permanecen atrapados en la visión que el mundo tiene de ellos mismos, están condenados a ser su esclavo. La conversión a una visión nueva es lo que Eugenio se propone: “sois más valiosos a los ojos de Dios que todas las riquezas de la Tierra”.

¿Qué será  de vosotros, pobres, mendigos, obligados por la injusticia de los hombres o por el rigor del destino a solicitar vuestra mezquina subsistencia, a mendigar, importunando, el pan que necesitáis para mantener vuestra existencia? El mundo os mira como el desecho de la sociedad, insoportable a sus ojos, que aparta de vosotros para no tener que apiadarse de vuestra situación que no quiere aliviar.
Ahí tenéis lo que piensa el mundo. Eso es lo que sois a sus ojos. Y, con todo, ese es el amo que os habéis escogido, a él es a quien hasta ahora habéis prostituido vuestros homenajes ¿Qué podéis esperar de él? El insulto y el desprecio, esa es la recompensa que os reserva; jamás obtendréis otras de él.

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

SOIS ESCLAVOS DE AQUELLOS QUE PAGAN VUESTROS SUELDOS

Eugenio continúa recordando a los pobres cómo el mundo los considera, siempre destacando su mensaje central: “sois más valiosos a los ojos de Dios que todas las riquezas de la Tierra”.

Criados ¿qué sois según el mundo? Una clase de gente esclava de quienes os pagan, personas expuestas al desprecio, a la injusticia y a menudo incluso a los malos tratos de amos exigentes, brutales a veces, que creen comprar el derecho a ser injustos con vosotros por el mísero salario que os dan.
Y vosotros, labradores, campesinos ¿qué sois según el mundo? Por muy útiles que sean vuestros trabajos, os valoran sólo por el vigor de vuestros brazos y si a pesar suyo tienen en cuenta vuestros sudores, es únicamente porque estos al regar la tierra la fecundan.

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

Cinco años antes, Eugenio había hablado de su propia relación con los sirvientes de su familia (recordando que había 12 en la casa donde vivió su infancia). Es un contraste interesante con el modo en que él retrata la actitud del mundo:

La categoría de la persona no influye para nada en el sentimiento que me lleva a amar al que me quiere de verdad. La prueba está en que me siento encariñado de un modo increíble con los criados que me son fieles de verdad; no cuenta separarme de ellos; siento un desgarre al despedirlos; me intereso por su bienestar y no omito nada  para procurárselo. Y eso no por magnanimidad ni grandeza de alma, que por ese motivo sólo actúo con los indiferentes, sino por sentimiento, por ternura y tengo que decirlo, por amistad.

Autorretrato de Eugenio para su director espiritual, en 1808, E.O. XIV n. 30

TRABAJADORES, ¿QUIÉNES SOIS?

Habiendo vociferado esta afirmación: “Cristianos, conoced vuestra dignidad, con San León Magno yo os llamo partícipes de la naturaleza divina,” Eugenio ahora se dirige a varios tipos de gente pobre mostrándoles cómo en la luz de lo que Dios les enseña a ser, lo que el mundo piensa de ellos y cómo éste les trata se opone a lo que ellos realmente son: “más valiosos a los ojos de Dios que todas las riquezas de la Tierra”.

Preguntemos al mundo. Responderá según los prejuicios, código insensato que sirve de regla a su vida, según el cual, etc. conforme al cual dictamina, etc.
Artesanos ¿qué sois según el mundo? Una clase de personas dedicadas a pasar la vida en el penoso ejercicio de un trabajo oscuro que os coloca en dependencia y os somete a los caprichos de aquellos de quienes solicitáis el empleo

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

LA FELICIDAD QUE ES INÚTIL BUSCAR FUERA DE DIOS

Este texto es casi autobiográfico porque describe la propia experiencia de Eugenio antes y después de su conversión. El vocabulario que usa es igual que el de su propia conversión  cuando describe la experiencia del Viernes Santo: darse cuenta de que Dios puede satisfacer su corazón.

Habiendo invitado a sus oyentes a mirarse a sí mismos a través de los ojos de Jesús Salvador, les pide ahora reflexionar sobre el propósito de sus vidas y las cosas que Dios no creó más que para comprometerse con su verdadero destino. Aquí Eugenio conduce a otros a compartir su propia experiencia:

Vuestro Creador no os había puesto en la tierra para amontonar riquezas, ya que, como dice san Bernardo, esa clase de bienes pesan sobre quienes los poseen, hieren a quienes los aman y atormentan a quienes los pierden: possessa onerant, amata vulnerant, amissa cruciant.
Ni para los honores, la gloria o la fama, puesto que van acompañados de mucha turbación e inquietud, y se conceden sobre todo a quienes menos los merecen.
Ni para los placeres de los sentidos que generan tanta amargura y están más hechos para las bestias que para hombres razonables.
Solo Dios era digno de vuestra alma. Solo Dios podía satisfacer vuestro corazón. Y vosotros, huyendo sin cesar de vuestro único bien, prostituíais ese corazón que el os daba capaz de amarle, a la avaricia y al amor de los placeres; corríais tras criaturas perecederas que, cada una a su modo, os apartaban de vuestro fin, prometiéndoos la felicidad que inútilmente se busca fuera de Dios. La experiencia de vuestras crueles decepciones a este respecto no os había enseñado nada y no os había vuelto más clarividentes.

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

DEJA A TUS OJOS MIRAR POR UNA VEZ MÁS ALLÁ DE LOS HARAPOS QUE TE CUBREN

El encuentro de conversión de Eugenio con el Dios de amor le llevó a comenzar a ver su propia dignidad y la de los otros a través de los ojos del Salvador Crucificado. Continuando con la reflexión del primer sermón en la Madeleine, uno ve cómo su experiencia de conversión impregna su predicación y ministerio.

Elevaos hacia el cielo donde debe estar vuestro pensamiento más  nuestra ciudadanía está en los cielos (Fil 3, 20); que vuestros ojos traspasen de una vez los harapos que os cubren; hay dentro de vosotros un alma inmortal hecha a imagen de Dios que está destinada a poseerlo un día, un alma rescatada al precio de la sangre de Cristo, más preciosa a los ojos de Dios que todas las riquezas de la tierra y que todos los reinos del mundo, un alma de la que él es más celoso que del gobierno del universo entero.
Cristianos, conoced vuestra dignidad, os diré con san León, partícipes de la naturaleza divina, etc.

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

VENID AHORA Y APRENDED DE NOSOTROS LO QUE SOIS A LOS OJOS DE LA FE

Recuerda que el texto que tenemos está formado por notas de la predicación (de ahí el uso repetido del “etc” en el texto). Eugenio no partió de un texto preparado- él escribió las ideas claves y después las desarrollaba a medida que hablaba y se despedía. Los puntos que vienen a continuación son un poderoso resumen del acercamiento que tuvo con los pobres durante su vida.

Comenzaremos por enseñaros lo que sois, cuál es vuestro noble origen, cuáles son los derechos que os otorga, cuáles son también las obligaciones que os impone, etc.
El hombre es criatura de Dios, etc.
Venid ahora a aprender de nosotros lo que sois a los ojos de la fe.
Pobres de Jesucristo, afligidos, miserables, dolientes, enfermos, cubiertos de llagas, etc., vosotros todos a quienes la miseria abruma, mis hermanos, mis queridos hermanos, mis respetables hermanos, escuchadme.
Sois los hijos de Dios, los hermanos de Jesucristo, los herederos de su Reino eterno, la porción escogida de su heredad;  sois, en frase de san Pedro, el pueblo santo, sois reyes, sois sacerdotes, sois en cierta manera dioses, vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo.
Levantad, pues, vuestro espíritu, que vuestras almas abatidas se dilaten, dejad de reptar por la tierra: vosotros sois dioses, y todos sois hijos del Altísimo (Sal 81, 6)

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

CONCÉDEME PODER VOLVER A DESPERTAR A TANTA GENTE IMPRUDENTE DE LA FATAL INDIFERENCIA QUE LES LLEVA A SU PERDICIÓN

Eugenio continúa su sermón presentando la indiferencia de la post-Revolución Francesa hacia Dios e invita “a ti pobre de Jesucristo” en la Madeleine a acercarte a las enseñanzas con las que serán iluminados.

Preguntad a la multitud afanosa que se agita en nuestras plazas públicas, preguntad a cada uno qué hace, adónde va, de qué se ocupa, etc.
  • Uno os contestará que un proceso de cuyo éxito depende su fortuna lo lleva ante sus jueces para solicitar etc.
  • Otro, que va a tratar un asunto importante, etc.
  • Otro, que trabajos urgentes reclaman su presencia en los campos adonde va apresurado.
  • Otro, que está barajando en su espíritu proyectos de fortuna, de intereses o de ambición que asegurarán, etc.
  • Tal vez encontraréis a quienes se vean obligados a deciros que se abalanzan hacia el objeto de sus infames pasiones.
Ni uno solo, no, ni uno solo podrá responderos que las verdades eternas ocupan su espíritu, que son el tema de sus meditaciones y de sus búsquedas. Desolatione desolata est terra, etc. (Jr 12, 11). ¡Qué ceguera, qué locura!  Sin embargo, pasan los días, corren los años y la muerte llega.
Entonces la ilusión se disipa, pero ya no es tiempo de reparar la pérdida de una vida entera empleada en la penosa búsqueda de vanidades perecederas que hay que dejar. Es demasiado tarde para acumular un tesoro incorruptible de gloria y de felicidad para la eternidad.
Acudid, pues, quienesquiera que seáis, acudid asiduamente a unas instrucciones que van a desengañaros de tantos funestos errores y a aclararos cuáles son vuestros únicos intereses verdaderos. Venid sobre todo vosotros, pobres de Jesucristo; ojalá pudiera yo hacer llegar mi voz a las cuatro partes del mundo para despertar a tantos insensatos del letargo fatal que los conduce  a su perdición.

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O. XV n. 114

LOS POBRES SON EVANGELIZADOS, PAUPERES EVANGELIZANTUR

El más conocido y más citado de los sermones de Eugenio es el primero, del que tenemos sus notas. En su comienzo, Eugenio da la razón de la predicación cuaresmal en provenzal:

Habrá durante este santo tiempo numerosas instrucciones para los ricos, para quienes han recibido una educación, etc. ¿No las habrá para los pobres y los ignorantes? La caridad del Pastor ha cuidado de ello ¡qué crimen sería no aprovecharlo!
Hay que llevarles a admitir que no entienden gran cosa de los discursos estudiados, sobre todo si se les habla en francés.
Sin embargo, se tiene que enseñar el Evangelio a todos los hombres, y se les debe enseñar de manera que se comprenda.
Los pobres, porción preciosa de la familia cristiana, no pueden quedar abandonados en su ignorancia.
Nuestro divino Salvador les daba tanta importancia que se encargaba personalmente de instruirlos y dio como prueba de la divinidad de su misión el hecho de que los pobres eran evangelizados, pauperes evangelizantur.

Instrucciones familiares en provenzal, dadas en 1813 en la Magdalena,
E.O.
XV n. 114