200 AÑOS ATRÁS: CELEBRAR LOS DIVINOS MISTERIOS POR LA PRIMERA VEZ

Querida mama, únase a mi la noche de Navidad, participe en los santos misterios en Aix, mientras en Amiens, en la más fervorosa de las comunidades [ed; las Hermanas del Sagrado Corazon], los celebraré por Vd; hablemos cada uno por nuestra parte a nuestro buen Maestro que seguramente no podrá rehusarnos nada en un día tan hermoso…

Carta a su madre, el 8 de diciembre 1811, E.O. XIV n. 96

 Después de la ordenación sacerdotal era el costumbre de hacer algunos días de oración para prepararse a celebrar la primera Misa:

La dejo, querida y buena mama. Me he tomado tres días para acostumbrarme a la idea de que soy sacerdote y para prepararme a celebrar los divinos misterios la noche deliciosa en que nuestro adorable Salvador nació en un establo.

Después de las primeras misas, tuvo la ceremonia de la imposición de las manos sobre los fieles. Eugenio escribió al  maestro de ceremonias:

Durante la emocionante ceremonia de la imposición de las manos haga cantar como en el seminario el Salmo “Credidi propter quod etc ” [ed. “Creí; por tanto hablé…” Salmo 116:10], precedido de la antífona “Quid retribuam Domino pro omnibus quae retribuit mihi“[“¿Cómo puedo pagarle al Señor por tanta bondad que me ha mostrado? Salmo 116:12], que se repite después de cada versículo y que pone al neo-sacerdote en una especie de arrobamiento por todos los sentimientos que hace nacer en su corazón.

Nota al abate de Sambucy, maestro de ceremonias en sus primeras misas, el 24 de diciembre 1811, E.O. XIV n. 99

 Las intenciones de sus primeras misas:

Primera misa de la noche de Navidad: por mi,
para obtener el perdón de mis pecados, el amor de Dios sobre todas las cosas y la caridad más plena con el prójimo;
un gran dolor por haber ofendido a un Dios tan bueno y tan amable. La gracia de reparar mis faltas con una vida dedicada total y únicamente al servicio de Dios y a la salvación de las almas.
El espíritu de Jesucristo,
la perseverancia final y hasta el martirio, o por lo menos, la muerte sirviendo a los apestados, o cualquier otra clase de muerte por la gloria de Dios o la salvación de las almas
Una santa libertad de espíritu en el servicio de Dios…
La gracia de hacerme conocer su santa voluntad : 1) para la clase de ministerio que debo abrazar; 2) en todas las acciones diarias, aunque aparezcan de poquísima importancia, y una atención constante a su voz interior para no hacer nada que no sea de su pleno gusto.
Segunda misa de Navidad : en sufragio del alma de mi queridísima abuela.
Tercera misa de Navidad : por mi padre, mi madre, mi hermana, mis dos tíos, mi sobrina, mi cuñado ,mi primo, y todos los demás parientes “in globo”. Por todas sus necesidades espirituales y temporales, pero sobre todo, por su conversión o perseverancia final.
El 26 de diciembre, día de san Esteban : para mi buen amigo Carlos de Forbin-Janson y todos los diáconos de la santa Iglesia de Dios. Por su perseverancia final y su agotamiento en el servicio de Dios y de la Iglesia.

Intenciones de mis misas, del 25 al 26 de diciembre de 1811, E.O. XIV n.100

This entry was posted in cartas and tagged . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *