CUANDO SUBÍA AL PÚLPITO… NO OLVIDABA PEDIR AL MAESTRO QUE ÉL MISMO HABLARA A TRAVÉS DE MIS LABIOS

La primera actividad escrita del Padre de Mazenod en 1813 es su serie de sermones cuaresmales en provenzal en la Iglesia de la Madeleine. Él habla a su amigo, Charles Forbin Janson, sobre su éxito:

Todos los domingos de cuaresma he predicado en provenzal a las 6 de la mañana en la iglesia de la Magdalena, para la instrucción del pueblo. Como puedes imaginar, la curiosidad atraía a muchas otras personas que no eran campesinos; pero éstos y la clase baja, que yo tenía principalmente en vista, acudían con tanta diligencia que tengo motivo para esperar que Dios haya sido glorificado.
Cuando pienso en la gran facilidad que tenía para expresarme en una lengua de la que nunca había hecho mucho uso porque casi no he habitado en este país, estoy tentado a reconocer en ello una especie de prodigio. Con todo, debe cesar toda extrañeza, pues yo subía al púlpito al bajar del altar, y comprendes que no olvidaba rogar al Maestro presente que hablara él mismo por mi boca.
De hecho me sucedió el sábado por la tarde que, al reflexionar sobre lo que tenía que decir, no lograba proferir tres palabras seguidas en provenzal…

Carta a Forbin Janson, el  9 de abril 1813, E.O. XV n. 116

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